Es una pregunta que nos suele confundir un poco.

Las personas, conforme van pasando el tiempo van creando sus propios patrones de comportamiento, tanto como su manera de ser como su manera de actuar, pero me pregunto…

Qué es lo que te hace ser buena persona?, a que se debe y porque?, en realidad existe esa definición?.

Cuando estaba pequeña me preguntaba eso día con día, incluso hasta pensaba en si algún día llegaría a serlo.

La perspectiva que tengo sobre las buenas personas son las siguientes:

1. Dar lo mejor de uno mismo.

Siempre tener en mente que quieres hacer, que tus proyectos estén en pie, que nunca nadie te diga que hacer, o si esta en contra siempre dialogar el porque, es bueno saber la opinión de las demás, y siempre con una buena cara recibir los comentarios de otros.

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2. Estar al pendiente de uno mismo y de su entorno.

Hay veces que seremos buenos con todos, pero hay veces que nos olvidamos de nosotros mismo, y eso debería pasar?, no, ya que si no estamos al pendiente de nosotros mismo, no podríamos ayudar a los demás, también tenemos que ser buenos con nosotros.

3. Respetar a los demás.

Se que hay veces que no podemos cambiar a las personas, y también hay veces que nos suelen desesperar, pero pensemos que también nosotros podemos ser desesperantes, y que hay mas de 1 persona que esta dispuesta a respetarnos y querernos tal y como somos, ¿porque nosotros no?.

Entonces también la versión clásica de la buena persona es responsable de algunas de estas asociaciones negativas. Para la moral convencional, el bueno es el que renuncia a sí y se entrega. El que hace acciones desinteresadas, el que no se toma en cuenta. Por suerte, en nuestra época psicológicamente más esclarecida, entendemos mejor la vida y el movimiento de las personalidades, y sabemos que el desinterés de una persona por sí misma es una patología y no un valor moral. La buena persona es la que tiene entre sus intereses algo que la liga a otros de una manera profunda y directa, es decir, no quien renuncia a sí, sino la que encuentra en su interés (en su satisfacción y su contento) incluida la plenitud del otro. La quiere, la necesita, le gusta.

¿Qué es ser buena persona? Desear el desarrollo. Por mero amor de lo que es, por cuidado y aceptación, por regocijo existencial. No es que el bueno quiera que las cosas crezcan, porque sí. El bueno siente amor, tiene habilitada en su sensibilidad la experiencia del amor, dirige ese amor hacia las cosas y las personas, y encuentra siempre procesos de crecimiento. Las personas no somos entidades definidas y estáticas, somos siempre procesos de crecimiento. Querer a alguien no es apretarlo fuerte, es favorecer su despliegue. Tampoco los proyectos son situaciones estables, logradas y permanentes: son procesos de movimiento, de cambio, y el cambio es siempre crecimiento. Sí, aun cuando en la línea del proceso esté nuestra muerte. En ese caso no será nuestro el crecimiento, pero la muerte implica siempre el crecimiento de otros. (No está mal pensar que las muertes bien queridas promueven crecimientos: dejan el lugar, establecen nuevas libertades, zanjan cuestiones y permiten seguir el viaje).

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Y no se trata de un ideal, es una realidad posible. Pensar que ser bueno es un ideal es dejarlo para otro momento. Hacer de la bondad un ideal equivale a situarse en una filosofía escéptica, aquella que cree que el mundo es pérfido y la realidad exige una crudeza inflexible. La bondad es algo para nosotros, no para los santos. Ni siquiera habría que decir bondad. Es mejor sacar al tema del plano abstracto del bien y del mal, y llevarlo al más concreto y perceptible, el de las buenas o malas personas, hacerlo carne y modos de ser.

Y tampoco se trata de un deber, así no funciona. No se educa para el bien diciéndole a los chicos mil veces que deben ser buenos. De esa forma se los aburre y se pone en escena una impostura moral. Se plantea al ser buena persona como un recorte, cuando ella surge más bien de lo contrario, de la afirmación vital y la expansión propia. Para formar buenos hay que estimular la libertad, la confianza en el querer propio, el enganche de la aventura personal con las posibilidades de la existencia. Ser buena persona no es vivir decepcionado frente a un mundo cruel, es disfrutar de la existencia y contagiar ese disfrute cierto como una orientación permanente.

También es cierto que nadie es bueno o malo del todo, que todos somos, como le enseñamos a nuestros hijos, un poquito buenos y un poquito malos, que eso es ser una persona normal, integrada, ambivalente. Aun así, no es maniqueísmo captar el predominio, en las personalidades a las que describimos como buenas personas, del factor amoroso por sobre el desencantado. No es maniqueísmo creer que los buenos existen, y que hay otros que distan de serlo. Sí, claro que podríamos poner en duda la categoría de buena persona y relativizarlo todo, pero también podemos, más inteligentemente, hacer un acuerdo básico y sencillo, operativo, que nos permita (y ese es el objetivo de pensar estas cuestiones) ser más eficaces en la promoción de las buenas personas.

¿Tu que piensas sobre las buenas personas?.

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