Es la pregunta que todos nos hemos planteado una, dos o tal vez más veces en nuestra vida, para algunos es el sentimiento más hermoso de todos, para otros el mayor desastre de la vida, para ser algo que todos experimentamos y que supone felicidad yo diría que es algo demasiado complicado, para mí debería ser tan sencillo como estar feliz o triste, de fácil identificación, pero el amor es como un laberinto, un callejón sin salida que en realidad nadie parece entender.
En algunas descripciones es la solución a todos los problemas, en otras la causa de estos, la verdad me pregunto si vale la pena experimentarlo, parece ser, desde mi perspectiva un error del que la mayoría al final se arrepienten, es algo triste, pero es verdad, muchas grandes historias de amor tienen que pasar por sufrimientos indescriptibles antes de alcanzar ese final feliz que solo parece posible en los cuentos de hadas, la verdad el amor parece más un invento que un sentimiento real.
En mi opinión el amor no existe, es una ilusión, una pantalla que usamos para justificar muchas veces nuestra propia estupidez, algo que nos impulsa a hacer cosas que no haríamos normalmente y a tomar decisiones que al final, en mi opinión, solo nos lastiman. En realidad nunca he sentido el llamado amor, ni creo haber estado cerca de sentirlo, me considero un poco escéptica en estos temas, porque el amor como tal parece bastante imposible, un sentimiento único, que no juzga, que se entrega por completo, que no hace preguntas, que no duda, que es incondicional, discúlpenme el pesimismo, pero simplemente no parece posible.

No niego alguna vez haber soñado con mi príncipe rojo, ¿Por qué rojo? Se preguntaran, porque en mi opinión el príncipe azul no existe, es demasiado prefecto, y considero que cada una tiene derecho a ajustar el príncipe a sus necesidades individuales y darle un color que no sea azul que para ella represente su versión, en la mía es rojo, porque me parece vital, valeroso y creo que se vería muy bien. Digamos que creo en la pequeña posibilidad de encontrar el amor, mientras duermo, porque estoy soñando y todo parece posible, y luego me despierto y me doy cuenta de que es todo mentira y que la realidad no se va a acercar ni siquiera un 1 % a mi sueño, me parece una pérdida de tiempo esperar un amor que lo más probable es que este perdido en un bosque, o atrapado en un árbol, no sé, pero cerca no está. Para cualquier mujer de cualquier edad se podría decir que es casi imposible no creer en el amor, yo diría que es algo innato, inútil, tal vez, pero ahí está, algo que por naturaleza no nos podemos quitar.
Creo que todo es demasiado confuso, complicado y hasta harto, es como cuando uno se enfrenta a un enemigo mejor, aunque se sabe que se va a perder, igual se intenta, yo insisto en que no existe, o tal vez lo haga pero no se llame amor, en algunos casos puede ser cariño, en otros apego, obsesión, diversión, pasatiempo, querer o una simple ilusión y si existe, la verdad, el amor apesta, muchas veces por no ser correspondido, otras veces porque termina mal, se engañan o simplemente se extingue. La verdad esta última yo no me la creo, como se supone que algo tan poderoso y maravilloso se va a extinguir, para mí, según el contexto, debería durar toda la vida, no sé, decir que se extinguió es como decir que nunca existió y lo que se creyó que era amor nunca lo fue.
Volviendo a la pregunta inicial ¿Qué es el amor? Muchos dirían que no tiene definición, que es una fuerza, algo que va mucho más allá de todo lo imaginado, no lo niego, es una idea muy bonita, pero como se puede estar seguro de que es amor si ni siquiera se está seguro de cómo se siente, creo que los mayores culpables de nuestra idea utópica del amor son los medios de comunicación, en especial el cine y la televisión, nos venden el amor como algo alcanzable, por lo que se debe luchar, siempre es la misma trama, el chico y la chica, opuestos, sin nada en común, que por causas del “destino” se enamoran, un tiempo feliz, un gran problema, una dificultad que parece imposible, pero al final de una manera u otra se reencuentran y son felices para siempre, muchos creen que todo eso se puede trasladar a la realidad, pero lamento decirles que todo es una mentira que nos han vendido, la verdad me gustan las películas y las series, solo que ya acepte el hecho que eso no me va a pasar, la cuestión es disfrutar de verlas, sin hacerse muchas ilusiones.

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Otra cuestión que plantean las películas y las series es ese: Felices para siempre, una vez leí que vivieron felices para siempre, ¿Pero quién dijo juntos? Y me puso a pensar y admito que me decepciono un poco, la idea de que un cuento de hadas termine con los protagonistas separados es bastante deprimente, por eso creo que vemos las pelis y las series, porque nos hacen felices, nos hacen creer, nos dan esperanza, y creo que la final eso no es tan malo, no podemos vivir amargados, hay que soñar, soy una fiel creyente de eso, hay que luchar por conseguir lo que se quiere, esa es la meta.
Los que lean esto, deben creer que soy amargada y aburrida, todo lo contrario, me encanta reírme y disfrutar, soñar es uno de mis pasatiempos favoritos, pero como soñadora profesional, a veces chocar con la realidad es muy doloroso, pero en cierto modo vale la pena, porque soñar nos da vida, creer nos da fuerzas para levantarnos cada mañana.
Aunque parezca un poco contradictorio yo me quiero casar, quiero una familia feliz, lo único que no tengo claro es la idea del amor, tan perfecto y hermoso, en mis años de mi vida nunca lo he experimentado, pero no me cierro a la posibilidad de que un día, ese príncipe rojo me haga cambiar de parecer y me quite los miedos y la pereza que en realidad es mi mayor inconveniente.
Si eso llega a pasar algún día, les prometo contar esa historia y decir como el amor tal vez si apesta, pero al final puede que valga la pena.

Por: AIRELAV



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