Sinceramente esperaba tu regreso desde hace tiempo, tal vez has tardado un poco más de lo que había calculado, pero finalmente lo has hecho y es que claro, ¨todo el que se va sin ser echado vuelve sin ser llamado¨. Es tan cierto como la frase ¨el asesino siempre vuelve al lugar de crimen¨ y entonces aquí estabas otra vez, preguntando por mí, queriendo saber que había sido mi vida después de ti. Y bueno, de lo que te hayan dicho no me hago responsable, de lo que hoy te diré, sí. Y te confieso no fue fácil pero por fin logré superarte, no habrás de perturbarme otra vez, te diré…

Hoy me encuentro muy bien, plena y contenta como siempre debió ser. Me encuentro realizando planes, proyectos y haciendo realidad mis sueños, mismos que por ayudarte a cumplir los tuyos dejé de lado, mismos que te compartí y en los cuales te llegue a incluir pero ¿para qué? tu no lo habrías de merecer.

Con el tiempo, con las heridas y las experiencias he crecido y madurado, aún tengo mucho que aprender pero voy por el camino correcto, equivocarse es parte de vivir, hoy lo tengo muy claro. Me he dado la oportunidad de conocer a más personas, he viajado, he experimentado, he tropezado y me he levantado, siempre con la frente en alto, he sonreído otra vez, he llorado y sobretodo… ¡he vivido!  Aquel mundo que tambaleaste se encuentra estable y firme otra vez. Tus acciones, tus falsas y tontas ilusiones ya no me lastimarán ésta vez.

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Fue duro cerrar la puerta y verte partir, lo fue aún más cuando decidiste volver y estar entre quedarte e irte, esa estúpida intermitencia que no me dejaba avanzar pero entonces tuve las agallas de renunciar. Y sabes… mi decisión regresó a mi vida una paz y tranquilidad que contigo no sentí jamás. Creo que ¨a tu lado¨ me sentía oprimida. Eran tan constantes las peleas y el culparme de ellas siempre fue lo mejor que supiste hacer.

No puedes imaginarte lo que me costó, sin embargo, logré una perfecta estabilidad emocional, ahora soy feliz, te lo debo de confesar. Me he encontrado con personas maravillosas que aportan cosas buenas a mi existir. Ahora estoy más apegada a mis amigos y a mi familia. Mis días son ocupados en todas aquellas actividades de las que me había olvidado y eso me ha ayudado a no pensar más en todo lo que fue. He estado realmente bien, mucho mejor sin ti.

Tal vez pensarás que escribirte se deba a que aún te doy importancia, ¡no te confundas! Has preguntado por mí y he decidido que nadie dirá mejor las cosas que yo. Atrás se han quedado los reproches, para ti lo único que tengo es un –gracias-. ¡GRACIAS! porque ahora sé lo que definitivamente no quiero de otro ser. Ahora sé lo que merezco, lo que valgo y lo que necesito a mi lado. Ahora puedo reconocer lo mal que yo estaba y lo bien que me manipulabas. La forma tan sutil de enredarme en tus telarañas, en esos juegos mentales que solo nos dañaban. Ahora sé que no eran más mis defectos que mis virtudes y que de amor, definitivamente tú no sabes nada.

Hoy que me doy cuenta de mis errores puedo decirte con firmeza que el más grande fue haberte dado más de lo que en realidad merecías. Sé que nunca debí abrirte de par en par las puertas de mi corazón, no tan rápido, no sin demostrar que en verdad merecías estar en él. Me equivoqué al incluirte en mi mundo, mis planes y mis sueños. No debí estar siempre para ti, porque la realidad es que tú nunca podías estar para mí y hoy sé que debió ser parejo, ¨dar lo que se recibía¨. Pero finalmente siempre estuve presente, no importó si estábamos bien o mal, traté de darte siempre paz. Perdoné una y otra vez tus fallos y ¿para qué? si apenas yo cometía el mínimo error era juzgada y condenada. No debí regresar cada vez que me alejaba ni mucho menos dedicarte cada pensamiento. No debí entregarte mi corazón a un cobarde que le teme al amor.  Pero de mis errores aprendí bastante y la mujer que soy hoy, es gracias a cuantas veces me equivoqué contigo.

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¨Se te olvidó que el amor verdadero no daña, no engaña, no miente, no juega, no finge y no rompe el corazón que le abrió las puertas de par en par¨

Hoy que me acepto tal cual soy, que sé que no necesito de ti para ser feliz, que no son necesarios tus halagos para elevar mi autoestima y que ya no hacen más falta tus mentiras para sentirme querida, hoy que la vida me sonríe nuevamente y que mi cielo se ha tornado de otro color, que ha florecido un bello jardín a mi alrededor, he de decirte con toda mi alma que agradezco tanto que el juego acabó, porque entonces con tus heridas, con tus mentiras y tu partida a mi otro amor llegó. Alguien tan único y especial, un ser fantástico que valora a la mujer que tú no supiste amar.

Ahora sé que siempre merecí un hombre así, alguien que cree y que confía en mí. Un hombre capaz de apoyarme, de alentarme, motivarme e impulsarme. Alguien quien siempre está dispuesto a ayudarme, quien me deja reposar en él cuando me siento cansada, quien me impulsa para echar a volar mis alas. Un amor que entiende perfectamente que el amor se construye con el día a día, alguien que aceptó mis cicatrices y lamió cada una de mis heridas. Un hombre tan imperfecto que no teme mostrarse tal cual es, porque lo acepto y me acepta y es que es así como el amor verdadero tiene que ser. Es un hombre que no me juzga ni me crítica, al contrario, me ayuda a crecer. A diario me hace sentir tan viva, tan querida y tan mujer. Me pinta sonrisas en donde un cobarde como tú, sólo supo dejar lágrimas.

Su amor me hizo olvidar todo lo bonito que una vez sentí por ti. Aquellas estúpidas mariposas que revoloteaban dentro de mí… las escupí. Olvidé los malos momentos, los cuales fueron más que los buenos y así, poco a poco también me fui olvidando de ti.

No pudiera precisarte en qué momento ocurrió. Supongo que estiraste tanto el hilo que de poco a poco se rompió. Decidí deshacerme de ti y de tus recuerdos.

No, no te odio, eso dalo por hecho. Sinceramente de mi parte para ti ya no queda ningún sentimiento, tal vez sólo pena porque si algo sé es que lo que habrás de merecer es lo que habrás de recibir y finalmente la vida no olvida las acciones, precisamente es como un restaurante; nunca nos vamos sin pagar factura. Y aun con todo ello, ojalá que logres aquellos sueños, es lo único que te deseo.

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Incluso puedo decirte que te he perdonado… de corazón. No lo hice por ti, lo hice por mí para liberarme del pasado y poder ser feliz ahora en mi presente, y adivina qué, lo logré. Aprendí que lo mejor de la vida está en mí y no en alguien más. Y que para amar de verdad debemos amarnos primero a nosotros mismos. Hoy me siento tan feliz y dichosa como nunca lo fui contigo.

¿Preguntaste por mí? Ahora sabes lo completa, lo dichosa y feliz que estoy. Olvídame y no me busques más, porque el lugar que alguna vez te di, alguien supo llenarlo perfectamente. Te recomiendo echarme al olvido, porque ya da igual si me extrañas, ¡eso no es asunto mío! asunto mío es quien ahora está conmigo.

¿Qué el verdadero amor perdona?… ¡el verdadero amor NO TRAICIONA! ¿Preguntaste por mí? ¡qué pena, sin ti, yo si logré ser feliz!

Autor: Stepha Salcas



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