Es curioso que llegáramos a ser amigas, la primera vez que te vi, sinceramente me caíste muy mal, creía que esa manera tuya de ser era simplemente para llamar la atención, que te habías copiado a algún personaje de una película o algo por el estilo, porque parecías tan diferente a todos los demás que en verdad destacabas bastante.

Siempre pensé que serías esa clase de personas lambe botas, que a todos les dan la razón para encajar y quedar bien, pero me sorprendió ver que era todo lo contrario, parecías tener una idea clara sobre el mundo y rápidamente replicabas todo aquello que creías que estaba mal, al menos a tu forma de ver las cosas, rápidamente el grupo te margino y a pesar de ser bastante llamativa en tu personalidad la mayoría prefirió no tener nada que ver contigo, eras la rarita del salón, eras esa que levantaba las murmuraciones de los demás, pero a pesar del trato que te daban nunca te vi triste al respecto.

Recuerdo que una vez nos tocó hacer una tarea en equipo, y maldije mi suerte por tener que estar contigo, solo quería terminar lo más pronto posible porque no quería que me vincularan de alguna manera contigo y que me dieran un trato como el que te daban a ti, yo no era ni popular ni nada, de hecho, pasaba mucho más desapercibida que tú, pero al menos las personas no hablaban de mi a mis espaldas como lo hacían de ti.

Pero el poco tiempo que pase contigo me di cuenta de la coherencia que existía entre tu manera de pensar y de actuar, también me di cuenta que no te importaba nada la opinión de los demás, si algo querías hacer lo hacías, sin reparar en como pudiera interpretarse por aquellas personas que te observaban, pero sobre todo me llamo la atención ver que eras feliz, que eras libre, que no necesitabas esa constante aprobación de las personas para sentirte bien contigo misma, y en eso eras muy superior a mí, que siempre dudaba, que siempre trataba de que los demás me reconocieran, que tuvieran una buena opinión de mí.

Sin siquiera darte cuenta me diste una lección de vida aquella vez y te pregunte si no te gustaba tener amigos, y me contestaste “-Me gusta tener amigos, pero si debo pagar con mi libertad para tenerlos, si debo fingir ser alguien que no soy, prefiero la soledad, quizás en algún momento alguien parecido a mí se aparezca y podamos ser amigos, y podré tener compañía sin sacrificarme a mí misma, sin fallarme a mí misma”.

Ahora entiendo a qué te refinerías con ser libre, ahora entiendo porque no te pesaba estar incluso en contra de todos con tal de defender tus ideales, ahora que gracias a ti he encontrado a mi verdadera yo, ahora que me siento feliz y segura de ser quien soy, solo quiero decirte gracias por haber entrado en mi vida, porque ya somos un grupo de gente a la que nos consideran locos por ser quienes somos, por vivir la vida como realmente queremos, por disfrutar la compañía de personas que son auténticas y que realmente te sorprenden y te enseñan cosas nuevas cada vez.

Prefiero tener amigos locos que falsos, prefiero ser considerada rara que engañarme a mí misma, que fingir ser del montón, definitivamente soy mucho más feliz ahora como soy.

Autor: Sunky

 

 



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