!Como cambian las cosas¡, parece que del único ansiando sabio del que todos terminamos por aprender es aquel al que llamamos tiempo…

Maduramos sin apenas darnos cuenta, y te conviertes en alguien que nunca creíste ser. Aún recuerdo a la niña insegura que fui, aquella que tomaba tu mano y solo de ella se sentía con el valor para caminar, aquella celosa sin remedio, aquella persona voluble preocupada por el que dirán, aquella hojita en el viento que se tambaleaba sin parar.

Estaba errado mi concepto del amor, esa frase: “soy tuya y tú eres mío”, como mal interpretaba esa oración, creía que ser tuya significaba no hacer otra cosa que solo pensar en ti, hacerlo todo por ti, no hablar con nadie que no fueras tu; que ser mío implicaba tenerte atado a mis deseos, a mis sueños, a mis miedos. Aprendí que el amor verdadero es “compartir”, compartir en todo el sentido de la palabra, era en parte hacer lo antes mencionado, caminar por lugares escabrosos, así como a la orilla del mar, compartirte con el mundo entero, con tus amigos y amigas, con tu familia, con todos aquellos que quisieran un pedazo de ti, porque eres una persona tan maravillosa, que es egoísta de mi parte no dejarte ser.

Hoy más segura de mí, más segura de ti, pienso diferente: te quiero, y quiero estar contigo siempre que queramos lo queramos así, quiero continuar con esas tardes lluviosas contigo, un sofá y un café, quiero seguir siendo testigo de tu luz, de tu amabilidad, de tu ternura, de tu amor, y quiero que esto continúe todo el tiempo que quieras, porque hoy sé que “para que el amor sea verdadero, duradero, intenso, y fiel, es requisito que sea libre también.”

para-quererte

El desapego de ti me hace amarte más, y me doy cuenta que lo mismo te sucede, creí que al darte más libertad podrías dejarme, pero he visto que ha sido todo lo contrario, me buscas más, me chiqueas más, tus detalles, tus besos, tus abrazos son más intensos, que irónico que, al dejarte libre, te sientes mucho más atraído a mí. Por fin estoy a la altura de la relación que ambos nos merecemos, por fin me siento a tu lado como igual, porque lo único que nos retiene el uno al otro es: este amor tan sincero, que crece y crece cada día más.

Para quererte no necesito tenerte, te quiero libre; conmigo o sin mí. Te ofrezco mis brazos para estar juntos, o te doy mis alas para dejarte volar. Tú decides…

 

Autor: Sunky



     Compartir         Compartir