Lo nuestro fue hermoso sí, pero como todo a llegó a su fin. No me malentiendas, lo que vivimos fue una mágica historia que me enseñó bastante en muchos sentidos. Lo nuestro si bien no fue intenso, sí fue hermoso. Fuimos de esas parejas que podían pasar las tardes enteras contando los ladrillos de la pared sin que se tornara monótona nuestra compañía.

Jamás nos adaptamos ninguno al cambio, pero la vida sigue y los ciclos se deben cerrar. Seguramente lo que viví contigo será de esas cosas que se escriben con tinta indeleble en el alma, siempre serás un bello recuerdo de invierno, pero nada más.

Parece que nos conocemos desde siempre, solo tú puedes interpretar a la perfección mis silencios, mis muecas y hasta sabías cuando un berrinche estaba por llegar incuso antes que yo lo viera venir. En algún momento pensamos que podríamos superar todo lo que el destino nos preparara, creímos que nuestra historia sí sería de esas que se sellan con un “vivieron felices para siempre” pero aprendimos de la manera difícil que nada, incluyendo nuestra relación, nada es para siempre, y vaya que lo aprendimos bien.

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De repente la vida te sonrío con un trabajo nuevo y a mí con una beca en el extranjero, como ya dije, creímos que nuestra relación todo lo podía y que no habría kilómetros o rutinas que nos separaran, pero no fue así.

Pese a tanto cambio, mi amor por ti seguía intacto, incluso creo que aún sigue ahí, sin embargo todo comenzó a cambiar, ambos cambiamos, todo dejo de funcionar, como si un engrane se hubiera roto y la cadena se fracturó, tal como si se rompiera el vaso de la vajilla, poco a poco tu mano se fue separando de la mía, aun cuando podíamos pasar horas charlando, esa pláticas se volvieron cada vez más esporádicas, ya no podía ver tus pisadas cerquita de las mías, de repente note como me veías pero sin mirarme, comencé a escuchar tus palabras pero sin entender una sola de tus frases, de ser como la palma de mi mano, poquito a poquito nos fuimos convirtiendo en unos perfectos desconocidos.

Un día, nos quedamos de ver en el café de siempre, me tomaste las manos, y con la cara larga, me dijiste que aún me amabas, pero que había algo que ya no marchaba como antes, perpleja miraba tus ojos y solo me limite a asentir con la cabeza, en tus palabras no había un doble fondo, sabía que no tenías a alguien más, y tú, al igual que yo, estabas preparándote para eso que no parecía tener solución, eso que no se podía postergar más, eso a lo que llaman final.

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Esa vez fue la última que cruzamos miradas, el tiempo me ha hecho cambiar en todos los sentidos, física y emocionalmente soy diferente, sé que si vuelvo a verte, el destino nos vuelve a cruzar en el camino seguramente mi corazón darla un vuelco, pues como ya lo dije, guste de esas personas que tatúan el alma,  sin embargo, sé que podré saludarte, quizá estrechar tu mano y hasta darte un abrazo, sé que aún guardo un sentimiento bonito hacia ti. Hoy soy otra persona y posiblemente tú también hayas cambiado demasiado, pero sé que reconocería tu voz y tu mirada entre millones de ojos y de personas, sé que al verte temblaré por dentro, y mi corazón latería a miles de kilómetros por hora, pero también sé que aunque lo pidieras no volvería a estar contigo.

En serio no me malentiendas pero no volvería contigo aunque aún te quiera.

Idea original : Teresa Donoso



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