Antes lo llamaba amor, pero ahora muchos años después , sé que sólo fue una “adicción”.

La mayoría de las personas, alguna vez en su vida han tenido un amor al que se vuelven esclavos, un amor tormentoso, dramático, complicado, frustrante y lleno de angustia. Se enamoran de alguien que no es ni por poco el ideal de sus sueños, que las hace sufrir y por si fuera poco, no pueden dejar ir.

A veces, quiero creer que es culpa de las telenovelas, de las películas y hasta de las canciones que hablan de amores que se desgarran, se mueren y se desviven. Es como si asociaran el amor de pareja con el dolor y el sufrimiento.

Me pregunto en qué momento, en cuál minuto una persona que pasa a tu lado como un extraño, por cosas del destino pasa a ser tu mundo completo? Al grado de sentir que sin ella morimos, lloramos y el sentido de la vida parece extraviado.

Se pierde la voluntad y es tan sencillo dejarse dominar, aun sabiendo que esa persona te hace llorar, te hace daño, y peor aun, no le importa. Este amor se torna destructivo para quien lo padece, y sin embargo, no puede dejarlo.

Se sufre por la ausencia, pero también ante la presencia de la pareja. Sufres de cualquier modo, pero puedes pasar por encima de cualquier cosa con tal de estar siempre en esa relación.

Estás siempre a la espera de esa persona, de su llamada, aunque nunca llame. Es como si el teléfono se convirtiera en una extension de ti, y cada timbrazo, cada notificación esperas que sea de ella. Al final, terminas por ser tú quien llama, para terminar con una decepción más porque tampoco hay respuesta.

En tu interior sabes que esa persona no te conviene en absoluto, pero lo que sientes te ciega y valen más los pocos instantes de felicidad intensa a los momentos amargos y de lágrimas sin ella. Vives siempre en la obscuridad, en las sombras, viviendo cada encuentro como si fuera el último.

Es increíble la capacidad que tenemos los seres humanos de auto engañarnos, de desvalorizarnos, bueno, hasta de sacrificarnos con tal de no perder a nuestro amor. Tornamos a la pareja indispensable en nuestra vida, necesitamos amarla para estar “bien” , y es ahí justamente, cuando eso que llamamos “amor” es un grave problema de dependencia.

Mientras que la otra parte, ni siquiera se inmuta, se va cuando quiere, nunca da explicaciones, te dice que le bajes a tu drama, pareciera que nunca tiene tiempo para ti (pero si para otras personas), y si regresa, le basta con un buen “sexo de reconciliación” para tranquilizarte.

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Y si la relación termina, tú sigues pensando en esa persona todo el día, recordando todo el tiempo que pasaban juntos, y te preguntas una y otra vez, por qué no está contigo en estos momentos. Sabes que esto sólo tiene una respuesta, pero prefieres ignorarla.

Y si por cualquier cosa, llegaras a salir con otra persona para darte otra oportunidad en el amor, tu ex siempre estará presente, no podrás evitar comparar cada detalle.

Psicológicamente nos tornamos inseguros, ansiosos, depresivos y continuamos con nuestra cadena destructiva. Sabes que llego el momento de liberarte de esa prisión, pero no te atreves a dar el primer paso y dejarlo ir definitivamente de tu vida.

Déjame decirte que el problema no esta en quien vuelve y se va, el problema está en tu manera de entender el amor. Cuando una persona nos hace daño, la perdonamos y permitimos que permanezca en nuestra vida, de cierta forma le estamos dando autorización para que nos haga daño de nuevo.

Y puede ser verdad que estas personas nos amen como dicen, pero su manera de amar es diferente a la nuestra, tal vez estén acostumbradas a relaciones disfuncionales donde el engaño, la mentira y la deshonestidad son el plato fuerte.

Y entonces ¿por qué permitimos que estas personas sigan en nuestra vida?. Puede ser por costumbre, por “amor”, por miedo a la soledad o por una gran falta de amor hacia nosotros mismos (amor propio).

Cada persona tiene sus propios motivos que la lleva a aferrarse a esas relaciones, que en realidad no irán a ningún lado ya que no están basadas en lo que debería ser el amor en realidad: Respeto, confianza, comprensión, cariño y honestidad entre otras.

Por lo que te darás cuenta, que el amor verdadero no puede ser así, el amor no debería doler, sólo debe hacerte sentir feliz y protegida(o). No hay relación perfecta, porque los humanos somos imperfectos por naturaleza, pero si existen personas que complementan nuestra forma de ser, que saben respetar y brindar amor verdadero sin herirnos, que nos aman por lo que somos y nos brindan ese respeto y confianza que nos merecemos.

Lamentablemente, muchos decidimos “amar” a personas que nos hacen daño y no dejamos un espacio abierto para que otros que puedan amarnos de verdad entren en nuestras vidas, ya que estamos aferrados a esos amores dañinos.

Así que deja de depender de alguien más para poder estar bien, siempre existen recursos para salir adelante, que sí es doloroso ponerle fin a una situación así, pero necesitas encontrar el coraje de hacerlo y dejar de esperar a alguien que no te valora a ti, ni valora tu tiempo, alguien que no te hace feliz, pero tampoco te deja ser feliz.

Sólo el tiempo puede curar las heridas de un amor dañino, pero para eso debemos poner de nuestra parte, dejar de ser masoquistas y entender que eso, no es amor; que quien nos ama de verdad… no nos haría daño.

Como siempre lo digo, y pareciera cliché, pero no lo es, el amor propio es el ingrediente más importante para romper definitivamente esa adicción y salir de ella. Date la oportunidad de vivir y mejorar tu vida emocional… Considéralo, vale mucho la pena quererse más a sí mismo, porque nadie es para tanto, y ni tú para tan poco.

“Él puso puntos suspensivos…

Ella cansada, borró dos.”

 

 

por Karla Galleta

 

 

 



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