¿Por qué a pesar de haber perdido a alguien, seguimos necesitándolo? ¿Extrañándolo? ¿Por qué es tan difícil olvidar?

 

¡Rayos! por más que queramos, no podemos evitar que nos ronde todo el tiempo en la cabeza y nos camine por el corazón, el recuerdo. Muchas veces, tardamos meses y hasta años tratando de olvidar a alguien, sin conseguirlo. Tan sencillo que sería que una vez terminada una relación, dejáramos el pasado ser pasado, pero la mayoría de las veces, no es así porque seguimos aferrados a ella, a lo vivido, a lo perdido. Nos negamos a aceptar, y de alguna manera, guardamos la esperanza de recuperar ese amor y hasta luchamos porque así sea. Y en lugar de alejarnos, nuestra mente camina en dirección contraria, con lo cual, lo único que logramos es prolongar en el tiempo, el sufrimiento.

Seguramente, la razón más válida que podemos dar es, que “verdaderamente amamos a esa persona”, y está bien, posiblemente así es. Pero creo que el amor no es la razón principal por la que nos duele tanto una ruptura amorosa y nos cueste superar a esa persona, sino que nos duele ver como se derrumbaron todas las expectativas que teníamos puestas en esa relación, las ilusiones que creamos de un fututo juntos, los momentos felices vividos, los amigos en común, inclusive, el estilo de vida. Todo ello, no ayuda a olvidar, sino que más bien, crea una sensación de vacío o de angustia difícil de superar. Muchas veces, no es el amor lo que nos ata a la otra persona. Creemos que lo es, pero realmente es una dependencia emocional.

12717217_10208785865753938_6669506116537832786_n

Otra razón importante por la que muchas veces nos cuesta aceptar que la historia terminó, es el ego herido. Ya que es muy común que después de una ruptura afloren muchos sentimientos de inseguridad, nos da miedo encontrar a otra persona y no volver sentir lo mismo, volver a cometer los mismos errores, o peor aún, quedarnos solos para siempre. Nuestra valía personal se daña, y aparece el miedo de no ser suficientemente buenos como para ser amados y aceptados.

Cuando seguimos aferrados a lo que ya no es, le estamos entregando a una persona que ya no es parte de nuestra vida, el poder sentirnos infelices y pequeñitos. Porque si reconozco que “sin ti no soy feliz”, entonces así será. . Y no seré feliz ni libre, ni aprenderé a tener relaciones más grandiosas, hasta que no reconozca que realmente yo soy la única persona que no se ira de mi vida, y que quien tiene que aprender a amarme, respetarme y admirarme, soy yo.

Cuando una persona se aleja de ti, te está haciendo un favor que hasta es bueno agradecer, porque ya no te quiere, o al menos, no lo suficiente para seguir a tu lado. Si esa relación ya sólo tenía vistas al fracaso, aunque suene duro, lo mejor fue que terminara.

Esto no siempre quiere decir que la otra persona fue mala, sino que hubo elementos muy débiles que no fueron capaces de superar. Está bien mirar al pasado y recordar los buenos momentos, pero es importante ser realista. También hubo momentos que no fueron muy buenos y quizá son los motivos de la ruptura.

 

 ¿Por qué si sabemos que la historia terminó, es tan difícil olvidar a esa persona?

No es tan fácil, el cerebro humano no está diseñado para eliminar información adquirida y es inevitable que todos nuestros recuerdos nos invadan a cada minuto, por lo que podemos llegar a creer que nunca podremos dejar de pensarlos. Y ahí está la clave, nadie se olvida de nadie, porque eso es un imposible (a menos que te des un golpe muy fuerte en la cabeza y tu diagnostico sea pérdida de memoria -lo que en situaciones desesperadas tomaríamos como un milagro), pero lo que sí se puede, es superar la historia, pensar menos, recordar con menos frecuencia, pero sobretodo, dejar de sentir dolor, pues lo que nosotros llamamos “olvido”, no es otra cosa que dejar de sentir tristeza, ansiedad, dolor y angustia por esa pérdida que, de primer momento, pareciera nunca dejará de doler.

El paso del tiempo siempre es un buen amigo y puede ayudar a debilitar el recuerdo, siempre y cuando, dejes de idealizar ese amor. Pero ojo, si tú no pones de tu parte, recordar los momentos vividos muy frecuentemente sólo generará más emociones que perpetúan el recuerdo, y así más difícil te será superar ese amor.

 

Entonces ¿Cómo deja de doler?

Lamentablemente no existe receta, ni hechizos, ni fórmulas, ni si quiera los desgastados tips que nos empeñamos en buscar y que parecen no funcionar.

No es fácil, y como todo en la vida, es un proceso, que para iniciarlo, sólo se necesita decisión y fuerza de voluntad. Nadie te dijo que despertarás un día y dejarás de amar a esa persona, pero con el tiempo, sobre todo eso, tiempo, los recuerdos te atacarán con menos frecuencia, te harán llorar con menos intensidad, hasta que llegue el día que ya ni siquiera llorarás.

12524254_10208785837233225_7326604009846072431_n

Es indudable que cuanto más dolorosa una ruptura, más se pierde la fe en las futuras relaciones; pero hoy es momento de redefinir tu perspectiva de eso que perdiste y darle un lugar adecuado en tus pensamientos para sentirte libre de seguir adelante. Sentirás dolor, pero al igual que una herida física, podrás recuperarte, estar en condiciones plenas y lista (o listo), para retomar tu vida. En algún momento llega el renacimiento y terminaras dándote cuenta que puedes seguir viviendo sin esa persona e, incluso, tienes la posibilidad de, en su momento, encontrar un nuevo amor. Y si no lo encuentras, al menos, tendrás la tranquilidad de saber que ese amor, ya no duele. Todos podemos levantarnos, seguir caminando con nuestros propios pies y sanar las heridas sufridas. Nunca pienses que no valió la pena, porque hasta lo que te dolió, te enseñó algo.

Debemos aceptar el pasado y vivir el presente, recuerda que tú eres quien decide tu propio destino. A partir de hoy tendrás que buscar las herramientas necesarias para que tu vida vaya por el rumbo que desees, lejos de esa persona que ya no está contigo. Tienes que jalar al corazón hacia lo que quieres y no hacia lo que no está. Enfocarte en tu felicidad, atraerá a tu mundo una forma más libre y grandiosa de ver, sentir y vivir tu vida.

Demuele todos los puentes que hay detrás de ti para no tener otra opción que seguir adelante.

 

 

Autor: Karla Galleta



     Compartir         Compartir