El comienzo de la psicología social surgió del análisis que hizo un psicólogo llamado Triplett, quién observó cómo los ciclistas cuando pedaleaban en grupo resistían más y aumentaban su rendimiento en comparación a cuando lo hacían en solitario. Igualmente en la meditación, cuando meditamos en grupo todo cambia.

La meditación requiere compromiso por parte de uno mismo, los beneficios llegan pronto, pero requiere práctica continuada y regular. Cuando un compromiso se hace público es más difícil incumplirlo. Si meditamos con un grupo, hay un compromiso no escrito de asistencia, y el grupo notará cuando falte alguno de sus integrantes. El asistir regularmente a meditar con un grupo facilita que no se rompa ese compromiso tan necesario para no abandonar la práctica y así obtener el máximo beneficio a nuestra práctica meditativa.

Si tenemos un lugar y tiempo concreto dedicados a meditar con más gente, ese tiempo lo dedicaremos exclusivamente a esta actividad, y así es más sencillo que los meditadores pongan toda su atención y energía en lo que están haciendo, con lo que ese rato de meditación grupal deberá resultar muy beneficioso.
De todo el mundo se puede aprender algo. En una clase de meditación las dudas o comentarios de los compañeros siempre pueden ayudar a los procesos personales. Los procesos por los que tiene que pasar un meditador suelen ser muy parecidos a los del resto, las dudas o dificultades que encuentren unos, ayudan al resto del grupo.

La meditación suele ser vinculada con gente que quiere apartarse del resto de las personas, pero no hay nada más lejos de la realidad. El meditador principalmente lo que busca con su práctica es un lugar, un espacio que dedica a conocerse, a obtener respuestas, a observar las sensaciones que realmente le aportan la felicidad. Pero todo este trabajo pierde sentido si luego se aislara, precisamente cuanto más nos conocemos más capaces somos de relacionarnos saludablemente con nuestro entorno. Un objetivo de la meditación es aprender a vivir en armonía con nuestro entorno.

Cuando meditas en grupo las sensaciones son diferentes a cuando meditas sólo. El grupo ayuda a los procesos personales de cada uno. La energía grupal es mucho más potente que la que pueda tener cada individuo.
Generalmente las meditaciones en grupo suelen ser más intensas. Los beneficios de meditar en grupo son palpables desde el primer día. Es conveniente, si queremos que nuestra práctica meditativa sea completa, tener momentos de meditación en solitario y también tener encuentros regulares con uno o varios grupos de meditación.

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