Gracias porque, desde entonces, no he dejado entrar en mi vida a ningún hombre que no me mereciese.

Perder personas es parte de nuestra vida. Desgraciadamente, no es algo que podamos evitar. Además,perder a alguien implica un sufrimiento indeseable. 

Pero en esta ocasión, me alegro de haberte perdido. Sí, me alegro.

No voy a mentirte, es cierto que al principio estaba triste. Prácticamente no comía, lloré durante varios días, no quería salir, evitaba las preguntas de los demás… Te eché demasiado de menos y te necesite a mi lado. Pero eso se terminó.

Comencé a recordar nuestras constantes discusiones acerca de tu ex, cuando tú me decías que no ibas a hablar con ella de nuevo. O tus múltiples “amigas” con las que coqueteabas todo el tiempo. Tenías tiempo para todos, pero no para mí. De repente comencé a saber cada día menos de ti, y tú decías que estabas demasiado ocupado. Me enfadé.

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Prometiste que cambiarías, pero nunca lo hiciste. Ahora sé que tus promesas no valen nada. Porque no es que estuvieses ocupado, es que estabas con ella. Y todavía eres capaz de negarlo.

Decidiste terminar conmigo porque querías tener algo con ella sin sentirte “mal” por mí. Una semana fue lo que tardaste. Una simple semana. Eso fue lo que me querías. 

Pasados los meses supiste que había conocido a alguien nuevo, y decidiste que no podía enamorarme de otro. Así que te dedicaste a escribirme, coquetear conmigo cada noche que nos veíamos… Mientras tú seguías con ella. Y por eso me alegro de haberte perdido. Porque veo que, teniendo pareja, eres capaz de pedirme que me vaya contigo cada noche. Teniendo pareja, eres capaz de decirme cosas preciosas que ni siquiera antes me decías. Y lo siento, pero no me creo que sea porque estás enamorado de mí. Simplemente creo que, cuando estabas conmigo, hacías lo mismo con otras.

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Prometiste que cambiarías, pero nunca lo hiciste. Ahora sé que tus promesas no valen nada. Porque no es que estuvieses ocupado, es que estabas con ella. Y todavía eres capaz de negarlo.

Decidiste terminar conmigo porque querías tener algo con ella sin sentirte “mal” por mí. Una semana fue lo que tardaste. Una simple semana. Eso fue lo que me querías. 

Pasados los meses supiste que había conocido a alguien nuevo, y decidiste que no podía enamorarme de otro. Así que te dedicaste a escribirme, coquetear conmigo cada noche que nos veíamos… Mientras tú seguías con ella. Y por eso me alegro de haberte perdido. Porque veo que, teniendo pareja, eres capaz de pedirme que me vaya contigo cada noche. Teniendo pareja, eres capaz de decirme cosas preciosas que ni siquiera antes me decías. Y lo siento, pero no me creo que sea porque estás enamorado de mí. Simplemente creo que, cuando estabas conmigo, hacías lo mismo con otras.

 

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Por Candela Duato

 



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