En ocasiones basta con decir “ya no más”, pero decirlo desde lo más profundo de nuestro ser, de tal forma que sean palabras fuertes que nos llenen de inspiración, incluso en el amor esto resulta de la misma manera, cuando dejamos de conformarnos con lo que tenemos enfrente, nuestros horizontes se abren para dar lugar a un mayor número de probabilidades.

Hubo un tiempo de mi vida en el que creía que era afortunada por el siempre hecho de poder sobrevivir, por tener alguien a mi lado, por tener un trabajo, y de alguna manera me trataba de convencer a mí misma que era feliz, pero es innegable el hecho de que existía una gran frustración de mi parte, porque había anhelos que sabía que nunca se llegarían a materializar, porque algo dentro de mí siempre me recordaba que aquello era tan bueno que no merecía la pena soñar con una realidad así.

Hace falta mucho tiempo y esfuerzo consiente de nuestra parte para cambiar hábitos tan dañinos como estos lo son, hace falta que llegue alguien a tu vida y te convenza con hechos que lo estás haciendo mal, por suerte para mí la persona indicada llego, he hizo de mi vida un remolino de ideas nuevas, de creencias que sentía que plagiaba de él, no era que confiara tanto en mi misma, pero definitivamente confiaba en él con los ojos cerrados.

Todo comenzó con una nota que ponía a un lado de mi espejo, en un papel fluorescente, que decía: “Soy la expresión hermosa y perfecta de mi creador, y merezco vivir en abundancia de cosas y emociones positivas”, prometí leerlo todos los días al peinarme y repetirlo con la mayor convicción, convencida que era verdad.

Es curioso, la verdad nunca creí que algo tan simple comenzaría a cambiar mi forma de ver el mundo, pero un sentimiento de orgullo nuevo nació en mi interior, con el tiempo había más notas que leer, algunas eran: “Soy perfecta como soy, y las personas a mi alrededor se sienten atraídas por mí”, la verdad eran varias, pero estas dos son las que más recuerdo, y también algo que estoy segura que me ayudó mucho a seguir con esta escena que para mí era ridícula frente al espejo, fue ver lo bien que a mi amigo le iba, rebosaba de una energía enorme, de una atracción casi magnética y todo mundo la pasaba muy bien en su compañía, así pasaron los meses y con ellos los años.

Aunque vi cambios importantes en mi comportamiento, mis creencias, mis hábitos y mis acciones, fue hasta poco más de un año que me di cuenta de la enorme transformación que había tenido, y es que todo esto de la ley de atracción siempre me resulto un cuento chino, y quizás no se deba a una energía superior que solo con decirlo te cumpla tus deseos, quizás sea más bien el simple hecho de implantar nuevas creencias en nosotros, de remodelar nuestros hábitos, de conquistar nuevos horizontes y una vez que comienzas ya no puedes parar, las personas o avanzamos o retrocedemos, pero no podemos quedarnos siempre en el mismo lugar.

Debo decir que al rechazar a muchos que no deberían estar a mi lado, pude encontrar a aquel que siempre estuve buscando, y ahora sé con certeza que soy feliz y plena, no porque me trate de convencer, sino porque lo vivo día a día.

Ojalá que mi experiencia te sirva para buscar más allá del territorio que conoces, yo en lo personal te recomiendo que comiences como lo hice yo, con una frase al día, con una mentirilla blanca que con el tiempo se convierte en verdad.

Autor: Sunky



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