¿Por qué piensas que aún tienes poder sobre mí? ¿Porque dices que lo que hago aún lo sigo haciendo pensando en ti? ¿Tan difícil es creer que alguien como yo ya no necesite a alguien como tú?

A decir verdad puedo entender un poco porque lo piensas, tú conociste toda mi locura, toda mi pasión, lo que soy capaz de hacer cuando alguien me interesa, tú me conociste enamorada y es que yo lo estaba. De ti. Por completo, todo el tiempo.

Mientras tú estabas a mi lado, me era imposible mirar en otra dirección, cuando estábamos juntos podía entender porque había tantas a tu alrededor, aunque eso implicara luchar más por tu atención. Un poco de tu tiempo en mí, no puedo explicar lo que me hacía sentir, era como todo al mismo tiempo, todas las emociones me inundaban por dentro y por fuera y  yo quería salir corriendo a decirle a todos que tú eras mío, que eso me hacías sentir, que eso me demostrabas. Aunque después dieras media vuelta sin mirar atrás, por días.

No puedes decir que no me lastimaste, tú lo hiciste, aprovechándote de mis sentimientos hasta convertirlos en una obsesión que yo no era capaz de ver y mucho menos de detener. Tú me hiciste más mal que bien.

Pero entonces me llegó el momento, ese momento donde tuve que detener un poco mi camino y pensar con claridad todo esto, que es lo que estaba haciendo, porque lo estaba haciendo, en que me beneficiaba y por un momento me puse a mí por delante de ti; entonces me quedó todo bastante claro.

Esto me hace daño, no hablo de ti, esta situación no es buena, me hunde, me esta matando y estoy dejándome tirar por la borda mientras tú sólo observas. Sé que no es tu deber salvarme, siempre lo dejaste claro, no todo esto es tu culpa; por fin lo entendí y ahora puedo alejarme.

No lo intentes más por favor y basta ya de decir que aún controlas al menos una de mis emociones. No controlas ya nada en mí. Te perdono, perdono todo el daño que me hiciste pero basta por favor, porque cada que me encuentro a punto de salir siempre regresas a ponerle cerrojo a la puerta.

No te entiendo y no sé si lo haces intencionalmente, pero la verdad yo creo que tienes miedo; no soportas la idea de tenerme a tu lado, pero tampoco entiendes que por mi bien quiera alejarme, pareciera que necesitas que alguien se haga daño a costa tuya. No entiendo nada en ti y siendo francaya no me interesa entender; porque perdiste tu oportunidad, perdiste mi atención y me perdiste a mí.

Debo decirte que no necesitas a nadie para sentirte especial, porque en verdad lo eres, eres un ser increíble que pocos entienden, tienes cualidades únicas, eres atento, divertido, apuesto que el sonido de tu risa enamora a más de una y tienes unos ojos que hipnotizan. No es necesario que alguien tenga que decirte esto para que entiendas que eres una especie en peligro de extinción, yo lo se y me gustaría que tu también.

Lamento que para mí ya no sea suficiente.

Y la verdad es que estoy feliz, por primera vez me siento libre en superficie y profundidad. Ya no me afecta tu presencia como antes, ya no tengo esa sensación que recorría todo mi cuerpo cuando por un instante tu piel tocaba la mía,  ya no me afecta todo lo que hagas o dejes de hacer; dejé de fruncir el ceño, por fin puedo dormir, ya no me pesa nada y qué bien se siente ser liviana otra vez.

No te voy a mentir, estar así me costó bastante tiempo y días enteros de practica fingiendo delante tuyo, hasta que por fin un día pude dejar de fingir.

Todavía me interesas, siempre será así, sólo que ya no de la misma forma y también ahora puedo elegir quedarme o irme. Mi corazón ahora es libre y no podría estar más feliz, por mí, por ti, por ambos.

Publicado por Fernanda Arana



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