Me molesta tanto que después de este tiempo, aún no he conseguido superarte. Han pasado 11 meses desde que te marchaste y  sigo añorando tu esencia, hay momentos en los que me descubro de nuevo sonriendo, sintiéndome libre de ti, lista para salir al ruedo, pero de pronto algún detalle insignificante me hace recordarte,  y me doy cuenta que solo fue una broma de mi  mente  para hacerme creer que te había olvidado, pero definitivamente no fue así, no lo fue.

escribir

Mírame aquí, de nuevo pensando en  ti, otra vez llorando,  escribiendo  una carta más que no te entregaré. Todavía no entiendo cuáles fueron los motivos para que dejaras de quererme,  ni por qué  actuaste de esa manera tan cruel cuando me dejaste.

Cometimos muchos errores, momentos en los que diferimos, pensamientos que no compartimos, pero era más en lo que coincidíamos, tantas cosas que amaba  de ti. Estaba segura que nos complementábamos a tal grado de poder imaginar un futuro juntos, sin importar las diferencias, los defectos o los miedos que nos acompañaban. Sin embargo renunciaste, de verdad no comprendo  tus  razones.

  

Te juro que ya no quiero sentirme de este modo, pero no sé cómo salir del túnel, como volver a sentirme bien; me siento atrapada en este  lugar que fue tan nuestro, un lugar que hoy me asusta al sentirte lejos. Tengo nuestra historia entre las manos, sigo encadenada a tu sonrisa, amarrada a un pasado que me lastima.  Ojalá pudieras explicarme como hiciste tú para olvidarme, para cerrar el ciclo sin dejar rastro de nuestro pasado. Creo que al final la única  que salió perdiendo con esta  despedida fui yo por confiar mi felicidad en tus manos y no en mis proyectos.

 

Sé que debo dejar de lastimarme, dejar de esperar por una llamada que no llegará,   de aferrarme a la posibilidad de que  regreses, pero si por alguna razón lo hicieras; no dudaría un segundo en entregarte todo de nuevo, en volver a confiarte mis sueños, porque de esa manera fui feliz. No me culpes ¿Quién no daría todo por volver a ser feliz?

vuelve

Te lo juro, ya no quiero sentirme de este modo, no quiero llorar más, ya no quiero extrañarte, pero  contrariamente a la razón, tengo miedo de olvidarte.

Porque en el fondo siempre guardaré la esperanza de que vuelvas a mi.

 



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