Poco a poco fui perdiendo la fuerza para seguir sosteniéndote, tirabas demasiado hacia tu libertad y al final no pude hacer nada para retenerte, esta situación ya tenía su tiempo, pero yo aún me resistía a aceptar el final de nuestra historia, aun creía que había algo que se podía rescatar, pero me equivoqué como muchas otras veces, hay muchas cosas que me molestan sobre ti, sobre la forma en que te comportaste cuando estuvimos juntos, pero para serte completamente sincera, me molesta mucho más la actitud que yo tenía, porque para ti siempre era sol y luz, y yo me quedaba sola en mis momentos de obscuridad.

Dicen que cuando se toca fondo lo único bueno es que solo queda un camino disponible: “ir hacia arriba”, y creo que eso fue lo único bueno que saque de ti, el poder tocar fondo como nunca antes lo había hecho, para comprender que este mundo es egoísta y convenenciero, que casi todos aquellos que decían ser tus mejores amigos desaparecen cuando ya no eres una compañía divertida, te das cuenta sin querer que la gran mayoría de las personas que te rodean no te aman, solo te usan, solo se sirven de ti de alguna u otra manera, y cuando dejas de serles útil te abandonan sin más.

No puedo decir que todos me dejaron a mi suerte, pero si que fueron la gran mayoría, y en ese momento de tristeza en el que había llorado hasta secar mis lágrimas, en el que había sufrido tanto que deje de sentir, en el que los ruidos y las voces en mi cabeza enmudecieron encontré la compañía de la persona más importante, que siempre ha estado conmigo y de la que tengo certeza que nunca me abandonará, me encontré conmigo misma y me di las gracias, me contemple como nunca lo había hecho, porque mi atención estaba centrada en cualquiera que estuviera cerca de mí, pero casi nunca me fije en mí misma.

Para algunos esto que estoy contando puede sonar completamente deprimente y forever alone, pero para mí fue el momento más revelador e importante que he tenido en toda mi vida, comprendí que había malgastado mis emociones, mi dinero y mi tiempo en personas que potencialmente se pueden marchar alguna vez, que pueden estarme mintiendo, que puede que incluso me odien, comprendí que era momento de dedicarme lo mejor a mí misma.

Ahora me considero prioridad, ahora me arreglo para mí, sonrió para mí, soy feliz por mí misma, no busco a nadie a quien delegarle la tarea tan importante de hacerme feliz, soy así, me acepto y me quiero y soy más feliz que nunca antes, y aunque me gusta la compañía, aunque me gusta compartir aquello que soy, ya no me preocupo por las opiniones de los demás, que se quede a quien le guste y a los que no se pueden marchar.

Autor: Sunky

 



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