“La mejor manera de ser feliz con alguien es aprender a ser feliz solo. Así la compañía es una cuestión de elección y no de necesidad.

Siempre es sospechoso alguien que alardea de la felicidad de su soledad. Generalmente provienen de inmensos dolores por no dar con el amor, o peor aun, dar con el equivocado. El sentimiento de soledad es una de las causas que más nos produce angustia. Sé que hoy que se habla tanto del orgullo de la soltería, muchos dirán que no, que la soledad es ya un tema que se ha quedado en el pasado, pero analizando las circunstancias dime: ¿Cuántas cosas hiciste por miedo a la soledad y después te arrepentiste? ¿Cuántas te has prometido no repetir, mientras vuelves a caer en la trampa?

Para algunos, la soledad es no tener un amigo para compartir historias, salidas. Para otros, la soledad tiene que ver con la necesidad de sentirse amado. Casi en forma obsesiva, armamos el “marketing del amor”: el hombre muestra sus “éxitos” laborales y/o personales, su poder; la mujer resalta su atractivo físico y/o se muestra independiente y segura. Tanto uno como el otro tienen el mismo objetivo: sentirse reconocidos, valorados, deseados. Pero así vivimos desde la creencia de que no es bueno que el hombre/mujer esté solo/a… Cómo una situación no bien vista socialmente que te hace sentir débil y poco valorado.

Impulsados por este miedo quedamos encadenados a una serie de rupturas sentimentales, buscando al amor como una especie de bandera de llegada, como un trofeo.

Hay quienes en vez de aprovechar los momentos en los que no tienen pareja (para reencontrarse con ellos mismos, para darse cuenta de lo que quieren y lo que no quieren, para abrirse a conocer gente y a fortalecer las amistades que ya tienen, ¡para una buena elección amorosa!) , o ante la certeza de que el vínculo en el que están no tiene futuro, sienten una angustia tan grande que les hace tomar malas decisiones (por ejemplo intentar volver con alguien del pasado con quien la relación no funcionó, aceptar a cualquier persona con tal de estar “acompañados”, esforzarse por salvar la pareja aunque sea conflictiva o dañina, defender lo indefendible del otro para buscar excusas y seguir con esa mala relación, etc.) . Buscar solo lo positivo de estar acompañado por una persona es apenas una visión parcial de lo que está sucediendo; hay que poner todo en la balanza para tomar una decisión madura, aunque esta implique quedarnos “solos”.

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La soledad es un espacio que de vez en cuando siempre será necesario y saludable porque nos permite conectarnos con nuestros sentimientos, pensamientos, nuestras palabras. Nos ayuda a reforzar nuestra autoestima. Cuando el miedo a sentirte solo crece, muchas veces se vuelve incontrolable y provoca un alto nivel de angustia: lo que era un miedo natural, se trasforma en una fobia, que es la autofobia o miedo a uno mismo.

Pero, ¿a qué se puede deber ese miedo a la soledad?

Sabemos que las personas pueden ser felices sin la necesidad de tener pareja, que no es fundamental estar enamorado para que podamos ver con satisfacción nuestra vida; al menos eso nos han dicho todos los psicólogos: debemos estar bien con nosotros mismos, la vida en pareja viene después. Además, mucha gente vive sola y no sufre.

Pero la realidad es que hay personas que cuando no tienen pareja se sienten incompletas, desdichadas, y por ello su mayor intención es encontrar a quien llaman su “media naranja”. Esa persona que le salve, que le complete, que le aporte toda la felicidad que necesita. A veces esta necesidad se convierte en casi una obsesión, y estas personas buscan afanosamente esta ansiada mitad, probando diferentes parejas, en la mayoría de ocasiones “fallidas”, que no hacen sino aumentar su frustración.

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Los motivos por los que estas personas se aferran de esta manera, es precisamente por temor a la soledad y algunas de las razones pueden ser las siguientes:

Dejaste insatisfecha tu necesidad de sentirte seguro y protegido por los demás

Porque cuando eras bebé, tu supervivencia dependía de los cuidados de los demás, específicamente de tu familia. Fuiste creciendo, y esas personas quizás se fueron alejando, pero tú probablemente te quedaste con un sentimiento de estar desprotegido o en algún tipo de peligro.

La necesidad de estar acompañado y de ser cuidado por los demás se quedó ahí, pues no la sentiste satisfecha.

 

Eres más sensible que otros

Tu sensibilidad emocional hace que necesites más de la compañía de otros, y esto te genera que cuando te sientes solo te sientes en una especie de vacío existencial o como que “algo te falta”. Esto es porque tus relaciones actuales con otras personas no te son lo suficientemente satisfactorias, pero qué crees, depende de ti para que así lo sean.

 

Te faltan dos gramos de confianza en ti

La confianza y seguridad en ti mismo es lo que te permitirá enfrentar los diferentes miedos que aparecen cuando estás en soledad. Si no sientes que tu mismo eres capaz de cuidarte a ti mismo, has de empezar a darte cuenta cómo es que sí has logrado cuidarte en todo este tiempo, y de buscar dentro de ti la fortaleza necesaria para sentirte seguro de enfrentarte a cualquier peligro (real o imaginario).

 

Llegaste a conclusiones equivocadas

Por otro lado, probablemente has vivido experiencias desagradables en las que realmente estuviste en peligro, y esto sucedió cuando estabas solo o sola. Y entonces llegaste a la conclusión de que eso te sucedió precisamente por estar solo, y que de haber estado con alguien más, habrías evitado ese sufrimiento.

Otra conclusión equivocada fue pensar que los demás te habían abandonado o dejado sólo porque no te querían o porque no les interesaba. la realidad es que los demás se fueron en su momento porque necesitaban hacer su vida, y eso nada tiene que ver con el amor que te tenían a ti.

 

Estás acostumbrado a creer en tu mente

Crees que todas esas imágenes y pensamientos que te llegan cuando estás solo, como el que se puedan meter a robar, el que te pueda pasar algo malo, son verdad. Que porque tu lo imaginas así va a suceder. Esto se llama futurizar, crees tener una bola mágica contigo que sabe perfectamente lo que va a pasar, pero no es así… ese miedo tan sólo vive en tu mente.

¿Cómo perder el miedo a estar solo?

El miedo a la soledad es un pésimo consejero en la búsqueda de un compañero (o compañera). Siempre tienes la posibilidad de elegir con quién compartir tu vida, y también de decidir si la relación en la que estás te hace feliz y te permite crecer, o está agotado y no hay vuelta atrás. Continuar con un vínculo roto o que te hace infeliz por no estar sin pareja, solo ahondará tu sensación interna de soledad. Enfrentar este “fantasma” es más sencillo que lo que crees. La mejor opción que te presenta el estar solo es la enorme oportunidad de tener un espacio en tu vida para que, a su momento, aparezca la persona que sí te permitirá a acceder a la felicidad que tanto te mereces.

 

 

Reconoce tus miedos

Identifica cuales son todas esas imágenes e ideas que tienes que pueden suceder cuando estas solo. Haz una lista de todo eso que creas que puede suceder, e identifica cuál es la que más temor te genera.

Después habla contigo mismo diciéndote con qué sí cuentas para hacerle frente a ese miedo. Y reflexiona acerca del hecho de que quizás te ha sucedido alguna vez, pero no por eso significa que cada vez que estés sólo te volverá a suceder. Y si nunca ha sucedido eso que temes, entonces ya estás a tiempo de dejar de creer que pueda suceder.

Te invito a que pierdas el miedo a estar contigo mismo, y descubras que esos monstruos o temores que tienes sobre ti, esa inquietud que te viene en soledad, no son más que máscaras y fantasmas que en cuanto los observas, desaparecen.

 

Fortalece tus vínculos con los demás

Date cuenta que quizás quieres estar mucho con diferentes personas, pero la relación que tienes con ellos no necesariamente te satisface de profundidad. Seguramente te gusta tener relaciones profundas y sinceras, y si no las tienes, es como si estuvieras solo constantemente. Así es que dedícate a fortalecer tus relaciones, siendo más sincero, abriéndote a los demás.

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Pierde el miedo a salir lastimado

A la vez que de que quieres estar con los demás, te da miedo que te lastimen. Entonces te acercas y te alejas constantemente, quedándote insatisfecho de fondo.

Más vale tener relaciones que te den satisfacción, que evitarlas por miedo a lastimarte. Recuerda que el que salgas o no lastimado de una relación depende de qué tanto te sientes feliz estando contigo mismo.

 

Perdona las experiencias de abandono

Ábrete a perdonar y sanar cualquier abandono que hayas vivido de parte de tu familia o de alguna pareja. ponte en su lugar y aunque no entiendas por qué te dejaron solo o sola, ve que tuvieron sus razones para hacerlo.

 

Apaga la tecnología

Estar contigo mismo no significa estar conectado a la televisión o internet. Hay un millón de otras cosas más por hacer, las cuales te contactarán más contigo mismo. Escribe, lee, dibuja, baila, acomoda tu cuarto, aprende a tejer, haz alguna manualidad… Y después, descansa y prende la tele o sal con algún amigo.

Reconquístate a ti mismo

Dedícate a conquistarte a ti mismo como si estuvieras enamorado de ti y quisieras hacer todo lo posible por estar contigo y darte detalles. Así como disfrutas de estar con un enamorado, y no quisieras estar con nadie más, ¿Cómo sería disfrutar de estar contigo?

Si realmente quieres que alguien más se enamore de ti, o tener relaciones sanas con los demás, has de poder estar contigo mismo en soledad. O de lo contrario, las relaciones que generes con otros, serán en base al temor y a la evitación de estar contigo, esto termina en relaciones de codependencia en las que uno de los dos tarde o temprano se sentirá ahogado.

Y por último…

Debemos elegir estar en pareja para compartir amor, risas, lágrimas, palabras, proyectos, pensamientos, sentimientos… No para reasegurar quiénes somos. Por eso es importante que aprendas a vivir tus momentos de soledad como algo saludable. Porque es en ese silencio donde están las respuestas a tus preguntas y tus replanteos. Por eso, es fundamental que aprendas a vivir y a disfrutar de tus momentos de soledad, de la misma manera que disfrutas de los momentos de compañía.

Ya no funciona responsabilizar a otras otra persona de tu propia felicidad. Ha cambiado el concepto de amor de necesidad por el amor de deseo: Aprecio tu compañía y la deseo, pero no la necesito, que es muy diferente. De hecho, no existe forma de ser feliz si no aprendes a encontrar la felicidad en la propia individualidad. Solamente estar solo te permite establecer un diálogo interno y descubrir la fuerza personal. Y cuanto más aprendas a vivir en soledad, a estar contigo, más preparado estarás para establecer una pareja desde el respeto y el entendimiento mutuo.

Cuando intentas tapar un vacío con otro vacío finalmente obtendrás el mismo resultado: la soledad. Y entre vacíos emocionales muy difícilmente encontrarás el amor. Y lo único cierto es que por tratar de erradicar esa soledad (la cual será momentánea) tus relaciones estarán destinadas al fracaso.

Aprendamos a ser capaces de asumir la soledad con dignidad, no vendiéndola al mejor postor, no la vendamos al primer “Te amo”(sea verdad o no) solo por miedo, no te humilles, ni pierdas tu dignidad, porque generalmente esto conlleva a mucho dolor, nos puede llevar a hacer cosas que jamás hubiéramos imaginado, y una de ellas es aceptar vivir o sobrevivir con alguien que no nos gusta, que no nos quiere, que nos hace sufrir; pero aun así, seguiremos allí, por miedo a estar solos.

Sólo existe una única persona que te acompañará siempre, y eres tú mismo. Y qué mejor compañía, ¿no? Por ello, te puedo decir que <<La Soledad no existe, es sólo una distracción de ti mismo>>.

Fuente:Karla Galleta



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