Todo este tiempo creí a cada una de las palabras que salían de tus labios. Nunca pensé que el amor que un día me prometiste ser eterno haya sido solo de un momento. No puedo creer que seguías diciendo cuánto me amabas no sintiendo ya nada. No puedo creer como una persona puede llegar a fingir y disfrazar una mentira como una verdad sin importar el daño que pudieras causar.

No puedo creer aún que hayas fingido por tanto tiempo amor ¿cómo lo logras? Quiera entender como logras engañar a una persona sin importar lo que pudiera sentir y lo que puedes ocasionar dentro de ella. No puedo creer como te has convertido en una persona sin sentimientos y como has logrado lastimarme y seguir como si nada haya pasado. No sé que es lo que pasaba por tu cabeza cada vez que me mirabas y me hacías creer que dentro de ti había amor y que todo lo que decías, todos tus abrazos y besos eran tan reales como tú.

Por mucho tiempo me hiciste pensar que esto te importaba, que compartas todos mis sueños y anhelos entre nosotros. Pensé que disfrutabas pasar el tiempo conmigo, pero desde el día en el que tu mirada comenzó a delatarte y tú frialdad confesó todo pude por fin logré ver lo que había dentro de ti, lo que había detrás de la mirada, detrás de tus brazos y detrás de tus labios. Pude ver la manera en la que te sacrificabas al pasar un tiempo conmigo, al tener que estar ahí cada vez que yo te necesitaba, pude ver tu desesperación por seguir a mi lado y tener que caminar junto a mí.

Sé que tengo culpa en crear una visión dentro de ti, crear una visión de una necesidad de ti, el pedir que no te fueras, que no me abandonaras sino que siguieras a mi lado porque no podría seguir yo sola. Confieso que entendí lo que tuviste que pasar, lo que tuviste que entregar para poder seguir con la mentira. Entendí el tiempo perdido por parte de los dos, entendí o que tuviste que esperar para poder alejarte por fin. No quiero decirte que regreses y mucho menos decirte que te extraño, lo que necesitaba era sacar todo lo que hacía que el pecho doliera, lo que hacía que mi cabeza se perdiera entre el rompecabezas. Duele recordar como fui recolectando cada una de las piezas que tú mismo me fuiste entregando, cuando pude ver que sentido tomaban comencé a poner más atención a tus movimientos, tus reacciones y tus palabras. Cuando por fin me entregaste la última pieza tuve miedo de comenzar a armar ese rompecabezas que yo sabía que imagen formaría, una imagen que no me diría nada bueno y haría que mi corazón se partiera en dos. Al final logre descifrarte y comprender lo poco que yo merecía seguir a tu lado. Quiero ya olvidar todas esas palabras que lograste clavar dentro de mí y que ahora son ellas las que me recuerdan que todo fue una mentira.



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