El día que te perdí supe que no estaba preparada aún para poder dejarte ir por todo el tiempo que estuviste a mi lado compartiendo tantos momentos que se hicieron recuerdos dentro de mi mente. Yo sabía que el día en que tenía que dejarte ir había llegado que no debía esperar ni un minuto más para decirte adiós a ti y a todos esos recuerdos, pero no encontraba la manera de hacerlo, porque solo con intentarlo sentía que mi corazón se partía en dos y no sabía como hacerle para no sufrir al momento de dejarte ir. Así que deje de intentarlo y seguí guardando las esperanzas en lo más profundo de mí esperando a que un día pudieras decir que me extrañas y lo mejor sería estar de nuevo a mi lado.

Pasaron los días y yo seguía aferrada a ese amor que sabía que ya había terminado entre nosotros dos, seguía sostenida de ti y sin darme cuenta entre más me aferraba más me lastimaba. Poco a poco me fui cansando de esperar a que llegará ese momento que tanto estuve esperando, ese momento en el que me pudieras decir que me extrañabas y que al igual que yo no me hagáis podido dejar ir de tu corazón y de tu mente, pero solo pasaba el tiempo y no te veía venir de nuevo a mi lado. Poco a poco yo misma fui hablando a mi corazón diciendo que era el momento de decir un adiós, ese adiós que debe decir desde el día en que te fuiste.

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Seguí esperando con menos amor en el corazón con cada día que pasaba, pero a pesar de todo seguía ahí y comenzaba a cansarme. Al verme por fin ahí parada esperándote y como perdía mi tiempo, como lo tiraba a la basura esperando algo que jamás sucedería, ahí fue el momento en el que pude darme cuenta que era el momento adecuando para decirte de una vez por todas adiós.

Decirte adiós ha sido una de las cosas más desgastases que he tenido que sobrellevar en mi vida porque tuve que esperar mucho tiempo en la obscuridad y en la soledad para tomar las fuerzas suficientes para poder decirte adiós. Ahora que estoy preparada para hacerlo puedo darme cuenta que todo el tiempo que estuve esperándote fue tiempo que pude haberlo aprovechado para disfrutar de todas esas cosas que no pude disfrutar mientras estuve a tu lado, de todas esas cosas a las que me tuve que negar porque sabía que tú no podrías aprobarlas. Tanto tiempo hasta que por fin puedo despedirme de ti y dejar de nuevo el espacio libre en mi corazón que tanto ocupaste, ese espacio en el que habitaste por tanto tiempo en mí y ahora será libre para que se ocupado por la persona que sea la indicada para mí. Es momento de retirarme y lo único que me queda por decirte es gracias; gracias por ya no estar en mi vida, gracias por darme la libertad que necesitaba a pesar de que yo no podía verla. Gracias por este adiós…



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