No entiendo tu posición, tu actitud, y mucho menos que pretendes. Es raro que después de todo me busques, y quieras hablar, ¿qué quieres? ¿Qué esperas? Amor ya no encontrarás, comprensión mucho menos.
Te lo dije, amigos no somos y no lo seremos. Tan sencillo como seguir tu camino y alejarte del mío, ¿es tan difícil? La respuesta es NO.
Yo me alejé de ti, con la frente en alto y el corazón roto, y sí, tal vez insistí más de la cuenta, pero porque creí que aún me amabas y que aún teníamos una oportunidad, pero cuando comprendí que tu amor era falso y jamás lo sentiste, me alejé, no iba a mendigar amor donde no había, yo merecía, yo merezco más de lo que podías darme. En ese momento comprendí mi valor como persona, como mujer y como pareja. Y es aquí donde tú deberías entender tu valor también, digo, siempre has sido egoísta, siempre has visto sólo por ti, y ahora es cuando más orgullo deberías de tener.
No sé que pretendes, y no sé que ganas, lo peor del caso es que sé que tus intenciones ni siquiera son porque me quieras, lo haces para marcar un lugar que sinceramente y sin ofender, ya no tienes en mi vida.
Te fuiste un día, te vi alejarte y quise esperarte en el mismo lugar tal vez, pensando que volverías, que aunque te alejaras regresarías, no lo hiciste, y en ese momento cuando me di cuenta de que merecía algo mejor, me fui, me alejé también y no volví a mirar en tu dirección, no pretendas que ahora lo haga, ya no.
 
No te quiero, y no te preocupes tampoco te odio, no tendría el valor de odiar a una persona que significo tanto, y aunque me hayas dañado lo suficiente como para odiarte, ese sentimiento no cabe en mí.

Tengo lugar para otras cosas, para otras personas, pero para ti, ya no.

 

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