Cuando estaba en la etapa de mi adolescencia no dejaba de escuchar a mi padre hablar de “sus tiempos”, me irritaba en gran medida que siempre estuviera comparando mi forma de vivir con la anticuada que él tenía, donde sobresalía mucho el machismo, la falta de comunicación, los tabúes, la gente regia sus vidas por creencias absurdas sin bases científicas y sin preocuparse de las fuentes de sus teorías.

De verdad era muy molesto escuchar sus largas charlas a las que no tenía opción y siempre tenía que asistir, siempre me decía que la moral de la sociedad estaba por los suelos, que las personas ahora ya no se tomaban nada en serio, que siempre se rendían ante el primero problema, que solo les importaba vivir el momento, y en gran parte estaba en lo correcto, pero a una adolescente decirle que no haga algo es como invitarle a hacerlo, y yo rebelde, siempre hacia exactamente lo contrario a lo que mi papá me decía, creo que solo lo hacía para molestarlo, para decirle de manera indirecta “déjame vivir mi vida” y él lo entendió, un día con lágrimas en los ojos me dijo que ya era lo suficientemente grande para tomar mis propias decisiones y que no volvería a aconsejarme a menos que yo se lo pidiera.

Ese día celebre mi independencia, me sentía realizada, liberada, entera, y estaba dispuesta a usar esta nueva libertad de la que ahora gozaba, así que comencé a llegar más tarde de lo usual, hice de mi vida una aventura y al igual que una hoja volaba por donde el viento me llevaba, pero no sabía lo que estaba haciendo, porque salí de todas esas muy lastimada en todos los sentidos, aprendí muchas cosas entre mis excesos, y fue en ese momento que comencé a darme cuenta que en cada error que había cometido mi padre me había dado un consejo para no caer ahí, comprendí lo cabeza dura que era y me senté a llorar, siempre tuve la manera de escapar a todas esas malas experiencias, siempre estuvo en los consejos de papá, y al mismo tiempo entendí a que se refería con el hecho de que la moral está en decadencia.

Ahora acostarse con alguien es de lo “más normal”, es como si de un beso se tratara, pero obviamente involucra más, y es más aun para una mujer, y si algo me quedo bien claro es que acostarse con alguien no te convierte en su dueño, ni al otro en posesión, “acostarse con alguien significa tanto como el amor que se tengan”, si careces de ese sentimiento el hacer el amor es algo sin sentido, sin trascendencia, pero con los mismos riesgos que hacerlo con alguien a quien de verdad amas.

Discúlpame pero fácil no soy, si sexo es lo que buscas y lo haces solo por diversión te has equivocado al escogerme, ya tuve algunas experiencias y el sexo así nada más no me satisface, y no quiero quedar anclada a alguien que no quiero o no me quiere solo por un momento de placer, prefiero esperar a que llegue alguien que de verdad me convenza de que no hay otro mejor que él para mí, alguien que me diga con cada acto de su vida que con el voy a estar bien, alguien que antes de quitarme la ropa, me quite las ganas de estar con alguien más.

Autor: Sunky

 



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