Recuerdo perfectamente el primer momento en que te vi, la enfermera estaba limpiándote, estabas llorando, y ese fue el primer sonido que escuché de ti, un sonido estruendoso y melódico, una caricia en mi oído, una señal de que estabas vivo.

No ha sido nada fácil, sobre todo el momento del parto, hubo un momento en el que creí que me iba a desmayar, pero las ganas de verte, de saber qué estabas bien, me hicieron soportar ese dolor, para después gratificarme dé la mejor manera, y fue poder ver tu carita pequeña, hermoso hijo mío, no tienes idea de lo feliz que me haces.

Imaginé en muchas ocasiones el momento en que sería mamá, pero es que la imaginación no alcanza, ni tampoco las palabras, ni ningún otro lenguaje que yo conozca, para expresar lo gratificante que es tenerte junto a mí.

Te pareces un poco a mí y un poco a tu padre, eres un pedacito de cada uno y al mismo tiempo un pedacito de cielo, Eres por las noches me desvelo, me preocupo todo el tiempo por que estés bien, de verdad te cuido más de ti, de lo que jamás haya cuidado de mí misma, pero eres ahora mi nueva razón de ser.

Hermoso hijo mío la vida es dura, la vida está llena de conflictos de peligros preocupaciones de tristeza, está llena de retos, y de caídas, pero al mismo tiempo, está llena, de alegría, de amor, de esperanza, de júbilo y de vigor, la vida siempre es un vaso que está a la mitad, siempre tienes la lección de verlo medio vacío, o también medio lleno, siempre tienes la opción de rendirte o de pelear, siempre tienes la opción de amar, o de odiar, siempre tienes la opción de perder o ganar.

No sé por qué decidiste bajar del cielo para acompañarme angelito mío, me imagino que en el cielo las cosas van mucho mejor, pero ya que has decidido sacrificarte para estar conmigo, te prometo: qué haré todo lo que pueda para que seas feliz, quizás no es mucho lo que puedo darte, pero si lo que puedo enseñarte, así que te prepararé de la mejor manera, para que aprendas a disfrutar todo lo que en este mundo hay, te enseñaré uno que otro truco, para que la vida sea más sencilla, alguna vez tendré que regañarte o castigarte, pero ten por seguro qué será para un bien mayor, nunca te lastimaría de ninguna forma, a menos que sea para enseñarte una lección importante, para prepararte, para defenderte, en este mundo que no para de girar, que no para de cambiar, y que en ocasiones puede ser escalofriante.

Sin duda puedo decirte, que desde el momento en el que naciste, mi vida cambió por completo, cambio para bien. Quiero que sepas, qué eres lo mejor que me ha pasado, y que estaré siempre agradecida con el cielo, por haberte arrojado a mis brazos, te escribo esto para que cuando crescas sepas lo feliz que fui al tenerte en mis brazos.
Te ama tu mamá.

 

Autor: Sunky



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