Hola señor, disculpa que no te diga papá, pero es una palabra que, aunque sé que es verdad, sinceramente no me sale del corazón, sé que usted es mi padre, pero no tengo ningún lazo con usted además de la sangre y algunos genes que me heredo, no lo conozco y usted tampoco me conoce, somos “familia” y extraños a la vez, me rompe el corazón saber que existe, saber que pudo estar con nosotras y decidió irse lejos, ausentarse, dejarnos a nuestra suerte, y es que a pesar de que pasamos momentos difíciles económicamente, no es eso en lo que más se notó su ausencia, fue en los festivales del día del padre, en las graduaciones, en las fiestas, en los retratos familiares, en las noches de navidad y año nuevo, en los momentos de confusión donde necesitaba lo orientación de un hombre, para entender algunos misterios de la vida.

Tu ausencia se transformó en algo más que en pobreza para nosotras, se convirtió en soledad, en carencia de abrazos, en la falta de la seguridad que proporciona “el hombre de la casa”, también me faltaron algunos regaños tuyos para enderezar mi camino, gracias a que no estabas mi madre tampoco podía compartir mucho tiempo conmigo, ya que trabajaba sin descanso y aun que yo le ayudaba en las labores de la casa, yo no podía-sabía, hacer muchas cosas, y ella terminaba hasta muy noche haciendo algunos quehaceres de la casa.

No me ayudaste a distinguir un bueno hombre de uno malo, no me acompañaste en un vals en mis XV años, ni me enseñaste a nadar en las vacaciones en la playa, no me hablaste de deportes, no cuidaste de nosotras, no nos enseñaste a ser valientes, nunca supe lo que era tener el aprecio tuyo, cada momento de mi vida lo enfrenté sin tener una idea de lo que significaba tener o haber tenido un papá.

Desconozco las razones por las cuales te fuiste, y aun que por mucho tiempo me las pregunté, incluso muchas veces me pregunté si había sido por mi causa, muchas veces me preguntaba si el problema había sido alguna diferencia con mi madre, porque ni siquiera te acercaste a mí, te preocupaste por mí, y me brindaste tu compañía y tu amor, lo entendí más adelante y lo que entendí fue que nunca nos amaste ni a mi madre ni a mí, cualquier cosa que haya sido la que te hizo partir fue más importante que experimentar el amor de una familia, de una hija, de ser papá.

Perdóname por no permitirte explicarte, por no dejarte darme tus razones, pero sinceramente creo que ya nos has roto el corazón demasiado y creo completamente egoísta el hecho de que hoy te quieras aparecer en mi vida y ser parte de ella, sinceramente ya no me interesa, siempre voy a necesitar de esa figura paterna, pero ya pasé por la etapa más difícil de mi vida sin ti, ahora tu regreso solo me brindaría confusión, esperanza e inestabilidad emocional, no me mal interprete señor, yo no le deseo ningún mal, yo espero de verdad que tenga una vida plena, y que lo que sea que le haya hecho partir le brinde mucha felicidad, más incluso de la que pudo tener a nuestro lado, pero sé que no será así, disculpe que me despida de esta manera tan cortante, pero si me quedo un minuto más voy a romper en llanto, voy a quebrarme una vez más, por esa persona que decidió irse y no mirar atrás, y francamente me da igual si usted hoy regresa por arrepentimiento, por soledad, por amor, porque hoy usted para mí es un extraño al que no quiero volver a llamar papá.

Desgraciadamente no soy la unica viviendo esto, hay muchas personas que comparten esta historia, otras personas que lo estan viviendo y muchas otras que estan a punto de vivirlo, si en algo de verdad te arrepientes dedicate entonces de advertirle a las personas que aun pueden hacer algo para remediar la situación, o a aquellos que estan a punto de dejar a su familia por perseguir alguna otra cosa carente de valor, advierteles para que al menos existan menos personas como yo, que nunca supieron lo que es el tener el calor y la protección del amor de un papá, adiós señor.

Autor: Sunky



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