Despacio, camina despacio corazón mío, has sido golpeado, maltratado, humillado, y todo porque yo no fui lo suficientemente inteligente para sacarte de ahí mucho antes, has galopado, has volado, y hoy te toca arrástrate, esconderte y esperar para sanar.

Voy a llorar hasta que no quede una lagrima más que pueda derramar, hasta que mi vos se seque y no pueda expresar un nuevo lamento, voy a golpear la almohada con todas mis fuerzas, tantas veces hasta que ya no quede un musculo en mí que se pueda mover, voy a buscar un lugar alejado de todos, para gritar tan alto todo lo que me venga en gana, para reclamarle al destino por mi desgracia, por mi tristeza, por esta agonía, voy a quejarme todo lo que pueda, hasta donde pueda, hasta que ya no quede una gota de amargura en mi corazón, hasta que se vuelva inerte, insensible, inmune a esta historia.

Y es que “para llenarse de nuevo de alegría, hay que vaciar primero el dolor y el enojo”, hay que poner siempre un punto final y no unos suspensivos, hay que cerrar la puerta antes de abrir la nueva, hay que ver morir el sol en el horizonte, antes de verlo nacer de nuevo a la mañana siguiente, no se puede ir a un lugar nuevo, si no se es capaz de dejar el viejo, por eso te digo: si algo te falta por experimentar de una situación triste, experiméntalo con ganas, con todas tus fuerzas, hazlo hasta quedar completamente satisfecha, hasta que no quede nada pendiente por sacar, y entonces estarás lista para volver a experimentar la alegría.

No podemos evitar caer en situaciones de tristeza, en situaciones de desamor, de traición, pero podemos dejar ir estos momentos de manera más rápida, si no nos aferramos a ellos, si no los reconocemos como nuestros, si no como compañeros de corta estadía en nuestras vidas, hay que acoger estos momentos con emoción, con toda el alma, y despedirse de ellos cuanto antes, porque si bien es cierto que de ellos se aprende mucho, es de los momentos felices de los que nos queremos ocupar la mayor parte del tiempo, son los momentos felices los relatos dignos de recordar y contar, y son la suma y calidad de estos momentos los que determinaran para nosotros si el viaje valió la pena al final.

 

Amar con locura es mi especialidad, siempre he sido una loca en cuestiones del amor, siempre he soñado, siempre he arriesgado, siempre entrego por completo mi loco y delicado corazón.

 

Es por esto que vivo plenamente, que cada día es una nueva aventura, que, dentro de lo cotidiano, vivo experiencias nuevas, es por esto que he aprendido que la vida es corta, frágil, cambiante, fascinante en todos los sentidos, es tan hermosa que no se puede desperdiciar con lamentos pausados e infinitos, hay que pasar la página, para volver a experimentar la felicidad.

 

Autor: Sunky



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