Recuerdo los sentimientos encontrados cuando supe de ti, esa gran felicidad que no podré comparar jamás, miedo también por saber que era yo quien debía cuidarte, ver la manera de protegerte, de defenderte, de hacerte feliz.

No, no tenía miedo de ti, tenía miedo de no ser lo suficientemente buena para ti, pero con el paso del tiempo, me tranquilice, comencé a imaginar el color de tus ojos, el color de tu piel, comencé a tejer sueños,  a pensar el nombre que te iba a poner.

Tus  pataditas en mi vientre eran siempre una alegría, mi esperanza, tú mi más dulce fantasía.

mi angell

Pero algo pasó, fuiste un regalo que apenas unos cuantos meses me duró,  eres sin duda mi más dura perdida, la más triste ausencia que nunca sentí.

Debo decir que te amé aun sin conocerte, que hubiese estado en mis manos, hubiese dado  mi vida entera por ti…la vida es así, nos pone duras pruebas que superar, pero, debo aceptar que aunque tuve que seguir, nunca lo entendí.

  

No tuve la dicha de conocer el tono de tu llanto, ni tu risa, ni el color en tus mejillas, pero cariño mío, estarás por siempre viviendo en mí.

Serás desde tu cielo,  mi ángel,  el más bello ser que nunca conocí.

 



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