Corro y huyo de ti, escapo de las ataduras que me quieres imponer, yo entiendo que quizás piensas que tus planes son mejor de los que yo pueda pensar, quizás tu creas cuales son las cosas que pudieran ser mejor para mí, pero te equivocas, pero no es como tú piensas, porque no es posible que tú sepas cuales son las cosas que más me convienen sin que ni siquiera yo lo sepa.

Corro velozmente fuera de ti, no te quiero cerca ni un minuto más, pues las opciones que quieres darme no son las que me gustan, aunque me gustaran; nada tienes que estar haciendo ni decidiendo por mí, no habrá conveniencia de mi parte, nunca te he pedido que haga las cosas por mí pese a que no me guste lo que yo pueda hacer, nunca lo he pedido. No soy  de las personas que cómodamente se sientan a esperar a que les solucionen la vida, no es mi estilo y no te queda a ti aprovecharte de mí pues sabes bien que aquí no eres el fuerte y definitivamente no lo serás. 

No necesito que me ofrezcas soluciones, no requiero nada de ti, lo único que he querido es tu amor, tu compresión y muchas cosas de ese tipo. No diré que no lo has hecho, nunca me has fallado solamente es que no tienes ningún derecho a decirme lo que debo hacer, así no funcionan las cosas y si estas pensando que estar a mi lado te da ese privilegio pues entonces estamos mal, ser mi pareja no te convierte en mi dueño, ser mi compañero no te hace saber lo que es mejor  para mí, olvídate de esas cosas y piénsalo bien si es que te quieres quedar. 

No hay mucho que decir pues sabes bien que no soy una mujer de muchas palabras, me gustan más bien las acciones y no necesito de palabrerías para hacerme entender, pues sólo hay dos opciones, lo haces una vez dicho o entonces pongo manos en la obra y debo advertir que no soy yo que termina mal. Pues cuando se trata de conveniencias prefiero sólo atender las mías.



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