Para amarte no te necesito. A estas alturas mi amor por ti ya no depende de tus acciones, este amor es mío, este amor que tengo, te lo doy porque así lo quiero, porque así lo siento; este amor nació por ti, fue creciendo para ti, así que es mío y tuyo también.

Te amor incluso en la distancia, te amo con tu ausencia, te amo aunque estemos separados, te amo en el silencio, te amo porque quiero amarte, porque esto que siento es real.

Es importante que vivas lo que tengas que vivir amor, que sea con quien lo tengas que vivir, así es la vida, yo sólo espero pacientemente y deseo que este amor lo podamos disfrutar, sin prisas, sin medida, sin miedos y sin distancia.

Poder amarnos como sólo nosotros sabemos hacerlo, conectados el uno al otro, con el corazón acelerado y las miradas compenetradas, compartiendo la vida; acompañándonos en los días difíciles cuando todo sale mal y mirar juntos el atardecer, usar la misma copa de vino y que me des el ultimo pedazo de queso; amarnos con los ojos, con las boca, con los labios y los besos, amarnos con locura y con cordura, amar el nosotros, abrazarnos hasta quedarnos dormidos, despertarnos con un lindo y modorro beso de buenos días.

Yo te culpé a ti en un principio por dejarme ir, por no seguirme, por tus rechazos pero nunca entendí que era yo la única culpable de todo esta situación, fui yo la que me alejé, la que no supo quedarse, fui yo quien cambio mi vida entera, fui yo quien me partí enterito el corazón.

Autor del artículo: Verónica Posadas Marroquín.



     Compartir         Compartir