El primer amor es algo tan maravilloso que se vuelve muy difícil poder describirlo. Es increíble, en verdad, cómo, platicando con mis amigos, ellos tenían una concepción tan distinta de lo que significaba el primer amor, y es que todo depende de cómo lo hayas experimentado o, como se dice popularmente, de “cómo te haya ido en la feria”.

En mis propias palabras, el primer amor es descubrir que una persona puede hacerte sentir cosas que nunca antes habías sentido, emociones tan fuertes que realmente piensas que te puedes volver loco por su presencia, por su mirada, por su figura, por su todo. Es una emoción que te puede hacer sentir plena, pero a la vez incompleta.

Y es increíble cómo el primer amor puede volverte la persona más feliz sobre la faz de la tierra o la más desdichada, dependiendo de cómo vayan las cosas.

El primer amor son esas ganas inaguantables de querer estar a su lado todo el tiempo.

De querer saber qué se siente besar sus labios.

Es perderte en sus brazos y sentir que no existe nada más en el mundo que su calor infinito.

Es hablar por teléfono y no querer colgar nunca.

Normalmente, el primer amor lo experimentamos en la etapa de la adolescencia, y muchos factores influyen para que sea una experiencia realmente memorable, entre ellos nuestro vaivén hormonal y nuestros deseos de comernos el mundo a esa edad.

Es tan poderoso que tu estado de ánimo llega a depender de esa persona.

El primer amor es totalmente desinteresado, sin malicia. Es toda ingenuidad, toda inocencia.

Pero cuidado, porque el primer amor también puede resultar desastroso y muy doloroso si no resulta como uno lo espera.

Podrías experimentar tu primera desilusión.

Tu frágil corazón podría ser roto por primera ocasión.

Te podrían mentir o engañar por primera vez.

Podrías conocer lo que son los celos.

Lo que son las falsas ilusiones.

Lo que son las noches de desvelo.

Como sea, el primer amor es una experiencia, y de toda experiencia puedes aprender. Yo aprendí que no todas las personas son sinceras, que en la vida amorosa hay mucha deshonestidad, pero que también hay esperanza, y con eso me quedo. Con el paso del tiempo vas conociendo a más personas y te vas haciendo más experimentado para reconocer a quien te conviene y a quien no, y sueles ser un poquito más estricto a la hora de entregar tu corazón.

El primer amor te marca, es muy cierto, y nunca hay que olvidarlo, por todas las enseñanzas que nos dejó. Pero hay que aprender a superarlo, para no cometer las mismas equivocaciones y no volver a dar los mismos pasos de ingenuidad e inexperiencia.

Autor intelectual: Linda Katherinn Mendoza



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