Tengo una gran necesidad de decirte todo aquello que no me permitiste, y es por eso que escribo, porque no encuentro otra forma de decirte que me quedé vacía por dentro desde el momento en que te vi partir.

Dicen que cuando dos personas están mirando a la misma estrella los pensamientos se pueden comunicar, últimamente me paso las noches mirando el cielo, hablando con los astros, compartiendo mi dolor de haberte perdido, con la esperanza de que mis sentimientos lleguen hasta ti.

No sé en qué momento te lo di todo, nuestra relación fue tan natural, las cosas fluyeron tan bien, que no me percate en que momento te entregue todo, no hubo problema con eso, hasta el momento en que ya no estuviste conmigo, te fuiste y contigo también se fueron todos mis, deseos, mi felicidad, mi ternura, mi pasión, mis anhelos, mis emociones, todo aquello estaba firmemente conectado a ti, y ahora estar sola en esta habitación se ha vuelto casi insoportable, rodeada de tantas cosas que te traen de nuevo a mi mente y muchas veces me pierdo en mis recuerdos y por momentos olvido que ya no estás aquí, pero cuando regreso a mi realidad solo encuentro un espacio vacío en donde deberías de estar.

He declarado la guerra a todo aquello que me recuerda a ti, pero mi casa está llena de nostalgias que te llaman a mi pensamiento, yo no creí perder jamás la cabeza por nadie, pero en el momento en que te fuiste, me quede solo con lágrimas, con noches interminables, con un cierto nivel de locura, con un deseo constante de volverte a sentir, abrazándome, dándome calor, porque la compañía de nadie es capaz de remover este hielo en mi corazón, de devolver a mis labios la miel, el brillo a mis ojos, la tranquilidad a mi mente, la ternura a mis manos, la pasión a mi cuerpo.

Hoy terminé comprendiendo que no debe amarse demasiado a nadie, que nunca se debe entregar todo a nadie, porque si esa persona te quedas sin nada, solo con un vacío constante, con una sensación de tristeza interminable, que no puede curar nadie, sino el tiempo, pero hasta el tiempo pasa demasiado lento, desde el momento en que tú ya no estás aquí.

Autor: Sunky

 



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