Hoy estoy aquí, pensándote con ganas de decirte que te extraño pero aunque así sea recuerdo que yo tomé
la decisión de alejarme de ti porque no comprendí nunca tu extraña forma de “querer”.

Ese “Querer” lo pongo entre comillas porque los desplantes que me hiciste dudo que los haga alguien que de verdad quiere a otra persona.

Desde que te conocí sabía que me harías daño, malos comentarios sobre tu pasado llegaron a mis oídos y nada de eso me importó,
quise seguir adelante porque mostraste inicialmente interés de tener algo serio conmigo.

Lamentable ver que apenas me sentiste segura, tus llamadas disminuyeron, no respondías cuando yo te llamaba,
te volviste menos detallista y buscabas la forma de pelear los fines de semana.

Hechos que me demostraban indicios de infidelidad y aunque una y otra vez dije no más,
siempre conservé la esperanza de ver un cambio positivo en ti, sobre todo cuando luego de las peleas me decías que “me adorabas”.

Me quitaste mi paz, mi tranquilidad porque yo lo permití y así mismo hoy con dolor en mi corazón,
todavía dudando de la decisión que tomé porque confieso que estoy enamorada, así mismo,
quiero dejar todo atrás y hacer mi vida igual que tú estás haciendo la tuya.

Te extraño y te quiero pero espero tener la fortaleza de sacarte definitivamente de mi vida.

Autor: Natalia Andrea M.



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