Te creías muy independiente, sentías que todo lo podías, que eras muy superior a los demás, de alguna manera me gustaba verte lleno de tanta confianza, incluso era atractivo verte hacer uno que otro desplante, pero las cosas se te fueron de las manos en el momento en que decidiste comenzar a tratarme como si fuera inferior, como si fuera bendecida por el único hecho de poder estar a tu lado, comenzaste a ver en mi más a una ama de llaves que al amor de tu vida, te olvidaste que yo era tu “pareja”, pareja significa igual a mí, ni más ni menos que yo, es una manera respetuosa de llamar al ser amado, es de hecho la única forma que existe en la que el amor de verdad nace y florece, pero yo ya no era suficiente para ti y te fuiste.

Dijiste que estar a mi lado te limitaba, que tenías grandes sueños por cumplir y hacerlo conmigo simplemente no encajaba, porque no estaba a la altura de esos nuevos retos, de esas nuevas personas con las que habría que convivir, en pocas palabras quisiste decir “fuiste buena por un tiempo, pero ahora mismo soy una versión mejorada de mí y tú ya no eres lo suficiente para ocupar el lugar que está reservado a mi lado, ese tiene que tenerlo alguien que sea también mucho mejor que tú”.

Sinceramente me dolió mucho lo que dijiste, me dolió ver que aquel hombre tan sencillo del que me enamoré se deformo, también sentí mucho que todo aquello que habíamos planeado se fuera a la basura, pero al escuchar tus palabras entendí que el daño ya estaba hecho y que definitivamente no podía seguir al lado de alguien que me considerará poco para él, eso no podía soportarlo, no podía perdonártelo, te deje brillar para que salieras de esa actitud insegura que tenías, pero en el fondo sabía que mucha de “tu seguridad venia de mi” de lo que constantemente te decía, del apoyo que te daba, de los consejos que siempre tuve para ti, pero aun con todo esto decidiste darme la espalda e irte y yo obviamente te dejé partir.

No duraste mucho en venir a rogarme, a suplicarme que te diera una nueva oportunidad, pero lamentablemente para ti, no soy de las que les gusta tropezar de nuevo con la misma piedra, veo que ahora te diste cuenta de mi verdadera importancia, veo que ahora comprendes que muchas o mejor dicho, la mayor parte de las cosas que te daban esa seguridad provenían de mí, y a diferencia de ti que vives para que la gente note tu presencia, yo lo hago para que mi ausencia se sienta.

Autor: Sunky



     Compartir         Compartir