Aún recuerdo los comentarios de toda la gente que nos rodeaba, me gustaba oír eso de que lo de nosotros no tenía fin siempre decían que éramos la pareja más perfecta que habían visto jamás. Y al principio si lo éramos…. ÉRAMOS…

Desde que nos conocimos, hicimos clic, hubo tanta química entre nosotros que de haber querido le hubiéramos dado unos cuantos elementos más a la tabla periódica. Fuimos amigos mucho tiempo, amigos de los mejores, no de los del montón, eso también fue perfecto, nos contábamos todo, compartíamos todo, conociste a mi familia yo a la tuya, éramos los mejores amigos, pero…

happycouple

… Un día, te acercaste a mí y me dijiste muy nervioso que me ibas a decir algo importante, que si yo no sentía igual que lo dijera en ese momento y sería como si nada hubiera pasado, que seguiríamos siendo los mejores amigos, que tal vez era porque habías confundido las cosas pero lo dirías de todas maneras, con  mucha ternura me dijiste que te gustaba, que morías por besarme por  no lo harías sin que fuera tu novia, entonces, sin decirte que desde hace mucho tiempo esperaba que lo dijeras, solo te besé, y así fue como comenzó esta mágica historia de amor.

Tú eras el único chico que me hacia reír, que me consolaba cuando estaba triste, contigo sentía ese apoyo incondicional, y sabías que era reciproco, contigo mi corazón siempre latía diferente, me encantaba tu compañía, desee muchas veces que el día fuera más largo para poder pasar más horas a tu lado. Estando contigo, era otra, era mejor, es algo que aún no puedo explicar, pero jamás había sentido por alguien eso que llegué a sentir por ti, me sentía segura, querida y completamente feliz.

No teníamos ningún defecto, todo era perfecto… ERA… de repente salieron los celos, la distancia, los malos consejos de los amigos y te alejaste de mí.

De repente nuestro círculo social se abrió, pues como todo, fuimos evolucionando como pareja y conocimos más personas, no sé en qué momento sentiste que podía tener ojos para alguien más, yo siempre te di el lugar que como mi novio merecías, pero comenzaste a celarme de más, era algo enfermizo, posesivo, dolía, no supiste darte cuenta que me hacías daño cuando me celabas de esa manera tan posesiva, tan irracional.

Y así la fuerza que nos mantenía juntos tantas horas al día, fue la misma arrasadora fuerza la que nos hacía separarnos cada vez más, tu preferías estar con tus amigos, ellos los juraban que te manipulaba, decían que en cualquier momento sacaría “el cobre” y te dejaría por alguien más, decidiste creerles a ellos pasar tu tiempo con ellos que dedicarme momentos a mí, y claro porque no, cuando estabas conmigo me reclamabas las cosas que tus amigos dijeron que yo hacía, nunca te diste cuenta que si estabas siendo manipulado pero no por mí.

sad

El color rosa de la historia que escribíamos, cambio a colores grises, pardos, colores sin vida, pues todo  lo que sentíamos se fue muriendo, poco a poco. Cierto es que me resistí muchas veces a que fuera real, juré que solo era una rachita y que si ponía más de mi parte, todo volvería a ser como antes, que estaríamos coloreando el mundo de rosa como antes.

Quizá fue por eso, por querer retenerte que me olvide que una relación en pareja es de dos, que aunque yo diera el 100% para estar bien, al no recibir nada de ti el equilibrio no estaba plasmado, pero no iba a funcionar, me dejaste claro que no harías nada por arreglar la situación, que en nuestra relación de 2, dejaste entrar a todos tus amigos, y les creíste más a ellos que a mí.

Solo me queda agradecer cuando confiabas en mí, te agradezco todo lo que me hiciste sentir.

Gracias por hacerme entender que el color rosa no siempre gana.

 



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