Hay ocasiones en las que parece inevitable no reaccionar ante los estímulos negativos que las otras personas tienen sobre nosotros, además hay también algunas personas que suelen ser muy incisivas y difíciles de ignorar por más que no se les quiera prestar atención, pero también es cuestión de salud emocional el poder minimizar el impacto que ellas puedan tener en nuestras vidas, y una de las mejores opciones para hacer eso es dedicar más tiempo a las personas que amamos.

Nuestras emociones se producen en nuestro cerebro por estimulaciones bio-eléctricas que ordenan al sistema nervioso segregar ciertas sustancias químicas llamadas (hormonas), es la combinación de algunas de estas hormonas las que crean lo que nosotros conocemos como emociones o estados de ánimo, lo curioso es que las emociones positivas llevan en común varias hormonas similares, algunas idénticas, solo que en cantidades diferentes, algunos ejemplos serian: acetilcolina, dopamina, endorfina entre otras, por el contrario las emociones negativas son el polo opuesto de estas hormonas algunos ejemplos serían: adrenalina, cortisol, prolactina.

Las primeras son el opuesto de las segundas, para inhibir una, solo se necesita una mayor cantidad de la otra, además de esto hay que tomar en cuenta que el cerebro se especializa prácticamente en todo lo que se hace de manera más cotidiana, asigna mayor prioridad a las tareas que más se hacen y mientras más se repitan más veloz y eficiente se vuelve el proceso, esto no solo se limita a las tareas como manejar, hacer algún trabajo, tocar algún instrumento; también se aplica a las emociones o sentimientos con los que tenemos contacto más frecuentemente, en otras palabras para una persona que se enoja de manera constante le resultará más difícil experimentar emociones elevadas de amor o felicidad, o viceversa: para una persona que demuestra emociones de amor y felicidad le resultará más difícil poder odiar o caer en alguna depresión profunda.

Imaginemos que nuestro cerebro es como el vaso de una licuadora, imaginemos que las hormonas son como ingredientes: azúcar, miel, plátano, manzana, canela, fresas, mango. Cuando nosotros queremos preparar un licuado tomamos el vaso, le ponemos leche, luego azúcar y alguna fruta que podría ser fresas, la primera vez tendríamos más cuidado con las medidas de la leche, azúcar, y fruta, pero si pusiéramos un negocio de licuados, cada vez nos haríamos más hábiles para prepararlos, llegando un momento en el que ni siquiera tendríamos que detenernos a pensar en las medidas de cuando ponemos de cada cosa, así es el cerebro, cada vez hace las cosas mejor y más rápido mientras más seguido lo pongamos a hacerlas.

Por otro lado como ya mencione las emociones positivas tienen varios “ingredientes” en común, volvamos al ejemplo del licuado: ya hemos preparado uno de fresa, si ahora queremos preparar uno de plátano, bastará con solo enjuagar el vaso rápidamente para poder preparar el siguiente, incluso podríamos usar el vaso sin enjuagarlo ya que ambos licuados comparten las características de ser dulces y el sabor no se comprometería mucho, de esta manera se seguiría aprovechando al máximo el tiempo, pero ahora supongamos que queremos hacer una salsa picante en la licuadora (emociones negativas), definitivamente tendríamos que lavar bien el vaso antes de licuar una salsa picante o comprometeríamos el sabor, de igual manera si de nuevo quisiéramos volver a preparar un licuado dulce, tendríamos que lavar muy bien el vaso para evitar que el licuado sepa mal o raro y eso nos tomaría mucho más tiempo.

En pocas palabras mientras más veces llamemos una emoción a nuestras vidas, más fácilmente podremos llamarla de nuevo, y esta emoción será cada vez más potente y su efecto durará más tiempo, así que en vez de perder el tiempo odiando a aquellas personas que nos odian, aprovechemos el tiempo para amar a las personas que nos aman, haciendo esto evocaremos durante más tiempo y con más fuerza el sentimiento del amor y la felicidad y será más complicado que podamos sentir odio.

Autor: Sunky

Para este artículo se han tomado como referencia estos dos libros: inteligencia emocional de Daniel Goleman, y Código de las emociones de Juan Antonio López Benedetti, ambos libros se los recomiendo.



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