Esta fue la última ocasión en que permito entrar a mi vida a alguien como tú, alguien tan insípido, tan incrédulo, tan falto de la capacidad de asombro, tan muerto en vida. Eres un despistado, ¿lo sabes?, eres tibio en todos los sentidos, nada te impresiona, nada te preocupa, nada te altera, y nada te complace.

He tratado de ser como se dice por ahí “muy linda contigo”, he tratado de moverte, de hacerte sentir cosas nuevas y hermosas, pero tú eres un simple espectador de la vida, francamente ya me canse de esta relación carente de sabor, carente de color, carente de emociones, creí que con el tiempo cambiarías, pero sigues igual que cuando te conocí, pensé que eras algo desconfiado y que no te entregabas a la primera, de hecho yo también suelo ser así, un poco reservada al principio, pero tú eres un tempano de hielo, inamovible, inquebrantable, irrompible, arrogante y aburrido.

Ahora que lo veo bien, miro hacia a atrás y tengo un gran arrepentimiento, un arrepentimiento de haber perdido mi tiempo y mi amor en alguien como tú, me doy cuenta que nunca te perdí, porque nunca fuiste mío, todas esas noches mirando las estrellas, esas charlas, esas caminatas de la mano, esos abrazos, bien se los pude estar dando a un maniquí, y hubiera sido el mismo resultado, la soledad de estar con alguien inerte.

Debo alejarte de mí, mi soldado de marfil, mi muñeco de madera, no pienso seguir escribiendo más en esta historia, en este monologo, no pienso quedarme más, no niego que de alguna manera extraña te he llegado a amar, pero confío que el tiempo, será mi aliado en esta aventura de dejarte ir, que cubrirá mis ojos con su velo infinito, que curará mi corazón y que me permitirá conocer a alguien vivo, con ganas de amar, con ganas de reír, llorar, correr, gritar, alguien que sea capaz de sintonizarse conmigo, alguien que tenga miedo de perderme, alguien que pueda hacer eco de este sentimiento que hasta el día de hoy estuve malgastando en ti.

No estoy segura de que hago escribiendo estas cosas, casi doy por hecho que al leer este papel, no vas a entender ni la mitad de lo que aquí escribí, sé que nada de lo que he dicho te ha hecho cambiar, no albergo esperanza de que esto que te escribo te haga reaccionar, ni siquiera creo que te duela mi partida, solo te dejo esta carta como una explicación, para que sepas porque me fui, y si algún día tu corazón comienza a latir, quizás en ese momento vuelvas a leer esta carta y comprendas todo lo que pasó y como me sentí y sobre todo porque me tengo que ir.

 

Autor: Sunky

 



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