Tan solo al recordarte, no puedo evitar llorar, te pienso y regresan a  mi todos esos momentos que vivímos, ese tiempo en el que nos prometimos que no existiría un final. Te encargaste de dibujarme esperanzas en las nubes, me subiste al cielo sin saber volar, y luego así sin mayor remordimiento me dejaste caer desde lo alto, sin alas, sin colchón ni respaldo para amortiguar.

Teníamos un futuro cuidadosamente planeado, compramos la casa de nuestros sueños. nuestra unión tenía ya fecha de realización, la esplendorosa boda, esa la de mi sueños, tu y yo en el altar jurándonos amor eterno , jurándonos un amor que  no tendría punto final.

te extraño

Que caro me costó apostarlo todo por ti, te conté mis sueños, y te confíe mis miedos, pero tal parece que nada de esto era importante para ti, que desilusión causo en mi tu traición, tu cruel engaño casi me mato.

Creo que costará muchos meses reconstruir mis sueños, reconstruir mi vida y es que sin ti la fe no tiene cabida.

Me costo mucho valor anular mis decisiones, cancelar invitaciones y prepararme para recibir criticas insensibles e insensatas, burlas, lastima  y risas.

 

Sabes me cuesta entender porque te falto valor para hablar claro, si no sentías amor, que ganabas jugando a ser el hombre propio y educado, para que armaste todo este show, gastaste mi tiempo, desgastaste las promesas, te perdiste mi amor.

Que duro fue para mi, descubrirte en aquel café, besando apasionadamente sus labios, acariciando tiernamente su cabello y su piel. No la conozco, ni espero hacerlo, ni se si ella vive engañada también, pero por mi parte, no doy cabida a continuar con tu engaño, no te permito arruinar de tal modo el resto de mi vida.

No sé si estés enamorado de lla, si la quieras de verdad o fue solo una aventura antes del gran día, de unirte de por vida a  alguien más, pero descubrirte a su lado, me hizo entender que no actúas con cabalidad y que un hombre así no cambia jamás.

me voy

Mirarte junto a ella fue como vivir mi peor pesadilla, pero el amor propio no hizo dudar en echar los planes atrás, eres tan cobarde que sé que no admitirás ante todos la verdad.

Quiero que sepas que causaste el dolor más grande de mi vida, pero de ningún modo me resignare a vivir al lado de un hombre que no entiende el significado de la palabra lealtad.

Te he devuelto ya el vestido blanco, y las ilusiones envueltas en papel, te  he regresado ya  el anillo de un compromiso que no sentías, me guardo solo los boletos de la luna de miel.

Y me marcho sola, allá en donde encontraré la entereza para reconstruirme y volver a empezar.

Prometo que al regresar, no volveré a llorarte nunca más.

Escrito por:    Señorita Libélula.

 



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