Yo sola me equivoqué, es solamente mi culpa, porque lo amé tanto, de una manera tan injustificada, que no hoy no me queda nada más que soportar el pasar de los días. Hoy me siento fatal y debo planear una forma para poder sentirme mejor.

Reuniré todas mis quejas, todas mis preguntas, todos mis reclamos y mis deseos; en un sólo grito, porque tengo muchas ganas de gritar tan fuerte y alto hasta deshacer el nudo en mi garganta… hasta que sangren los oídos de los culpables.

Porque sé que ella y tú, se regocijan en las lágrimas dolorosas que me toca aguantar. Fingiré que yo nunca me enteré de la causa de tu partida, pero sólo con el fin de sentir menos dolor.

Justificaré mi molestia y por un tiempo te volveré culpable de mi sufrimiento, con el tiempo aceptaré, que sólo yo tuve la culpa, por no hacer caso a las advertencias de mis amigas, por no tomar en cuenta los antecedentes de otras relaciones que desde entonces arrastrabas.

Me hice creer que no llevabas un pasado que te hacía mala opción, me hice sentirme capaz de controlar tus impulsos y gracias a eso hoy lloro. Ya no hay vida feliz por delante; hoy no la veo, aunque esté aquí.

Mi ceguera me causó lo que hoy siento, pero en momentos recuerdo que para todo hay soluciones que me den esperanzas. Entonces recuerdo que en estos casos, inevitablemente el tiempo es el mejor aliado, ¿Qué tanto puede costarme esperar un momento?

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Cuando el tiempo pueda pasar de la manera que ansiosa espero, recuperaré la claridad que mi cabeza necesita, me perdonaré por ser culpable de elegirte pese a las advertencias y sobre todo mi espíritu se recuperará, mientras tú te quedas igual.



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