Hay muchas personas que se casan con la intención de ser felices en un futuro, pero no se puede estar más equivocado, si en el noviazgo no se es extremadamente feliz, ni siquiera pienses en casarte, así como no se puede encontrar la felicidad fuera de uno mismo, tampoco es posible encontrarla en un contrato o ceremonia, de hecho, la ceremonia misma exige un compromiso y amor total de ambas partes para que sea válida.

Casarse no es el final feliz, es el comienzo de toda una aventura, una ventura larga y en la mejor de las situaciones duradera, imagina todo lo que vendrá, compartirás tu intimidad a un nivel al que nunca lo has hecho con alguien más, la frase de “dormir con el enemigo” fue acuñada por personas que se casaron con la intención de ser felices, cuando en el noviazgo no lo eran, y quedaron atrapados dentro de una pesadilla que tristemente ellos mismos crearon.

Casarse sea ha convertido en un acto más bien social que otra cosa, pero debería ser la unión de dos seres que se aman hasta el infinito, que se aman tanto que duele estar lejos, que se aman tanto que ya son uno mismo, porque sus preocupaciones más grandes son la satisfacción y el bienestar del otro, y lo hacen de una manera mutua, casarse es renunciar a todo, incluyendo a la familia, para formar una nueva y propia, así que no se debe tomar para nada a la ligera.

En la mayoría de los cuentos llegan a la boda y ponen “y fueron felices para siempre” como si el acto de casarse fuera el final de la historia, sin embargo es el comienzo de una nueva, y mucho más compleja relación, en donde se conocen detalles de la persona, que solo pueden conocerse al vivir con ella, así que no te cases a menos de que ahora mismo ya seas inmensamente feliz con tu pareja, a menos de que tu vista no pueda ser raptada por nadie más que por tu pareja, a menos de que tengas confianza en el criterio de la otra persona para educar a alguien a quien seguramente vas a querer más que a ti misma (tus hijos), no te cases a menos de que no quede una sola duda en tu cabeza.

Recuerda que casarse nunca ha sido el final feliz de la historia, es el comienzo de un nuevo camino, con muchas pruebas y con muchos lugares desconocidos y querrás solo pasar por eso con la persona correcta, y recuerda que no existe un final feliz, la felicidad es el camino, es una constante que siempre debe existir en tu vida y no es algo que un vestido blanco te pueda dar.

Autor: Sunky



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