Tengo mucho más que ofrecer, así que no quiero ser solo “un rostro agradable”.

 

 

¿Por qué es que a la hora de que alguien que me conoce me pueda describir con un adjetivo, solo se le viene a la cabeza algo físico? “Bonita”, “linda sonrisa”, “hermosos ojos”, o cualquier cosa. No alardearé: mi ‘belleza’ no creo que sea parte de ningún asombro ni maravilla, soy una mujer normal. Pero de todos modos, parece que la salida más fácil es hablar sobre algún rasgo que salte a la vista, no parte de mi personalidad.

Y sé que no soy la única que pasa por esto, ¿o no?

Tanto hombres como mujeres podemos ser simplemente objetificados. Me llamarán exagerada, pero qué va. Hay personas que es más fácil que sean catalogadas como atractivas o no, a que pensar un poco en qué es todo lo otro que tienen por ofrecer, y eso es bastante triste. Esto más que nada con quienes no te conocen profundamente, para quienes lo de afuera aún salta más que lo de adentro, pero eso habla de una percepción que tendrá más de una persona sobre ti.

Y es que en general juzgamos al libro por su portada, a menos de que esa persona tenga un valor sentimental para nosotros. Sean guapos o no, es un tema subjetivo en términos concretos, pero tenemos ciertas concepciones generales que ayudan a que nuestras mentes vayan más por lo de afuera y podamos ponerle una etiqueta, según lo que nuestro contexto dicte.

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Lo triste es que todas las personas, aún si está bien oculto, tienen algo que ofrecer de ellos. Y luchas por ser mucho más, yo quiero ser mucho más que un halago a cómo me puedo ver, porque aunque es agradable oírlo dentro de un marco de respeto, estoy todos los días trabajando por ser más, y sería bueno que de alguna vez alguien pudiese valorar más allá de en su interior eso.

Que nos reconozcan y digan, que cuando preguntes qué puedes alabar de esa persona, podamos decir otra cosa que algo físico. Un detalle, algo grande, lo que sea. Yo ya no quiero que me hablen porque soy bonita, sino porque soy atrevida, porque intento ser graciosa aunque tenga un humor extraño, porque estudio y leo cuanta curiosidad inservible hay en la Tierra, porque pude pasar todas las etapas de ese juego que adoro. No tiene que ser algo alto ni intelectual, sino que se trata de dedicarle un poco más atención a todo lo que sucede dentro de una persona. Y que de una vez por todas, dejáramos que lo superficial no fuese lo primero.

 

Por Valentinne Rudolphy



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