Esta nueva despedida tiene un tinte diferente a las demás. Y es que aun sigo molesta contigo. Y prefiero no llamarte ni escribirte. Se que tu eres lo suficientemente orgulloso para no hacerlo. Y siendo sincera, ambos estamos esperando que uno de los dos ceda. Esta vez no seré yo.

Porque aun sigo molesta y no es para menos. Creo que cualquier otra persona en mi lugar lo hubiera estado. No fue tanto el hecho de que me cancelaras la cita de nuevo y a ultima hora…. Fue que dejaste de ser humano y te comportaste como el típico materialista y egoista.

En ese momento y en todos los demás, primero estas tu, luego tu y después tu. Entonces abriste mi panorama…. Y no estaba yo.

Si analizamos, el mas beneficiado siempre fuiste tu. Recibías tiempo de calidad, atenciones y detalles con cariño, invitaciones gastronómicas de mi autoria, sesiones de relajación con terapia de risas, entre otras cosas.

¿Y que dabas tu?
Tiempo con medida, viajes matutinos llenos de tensión en la mañana de camino al trabajo, poca atención, descortesía, en pocas palabras…. Ofrecías eso que no se ve pero se siente: indiferencia.

Y mirando entre lo que tu ofreces y lo que yo merezco, decidì que era tiempo de marcharme y esta vez de forma definitiva.

Lo único que extrañaré este año serán las 12 rosas rojas en mi cumpleaños, y esas dedicatorias cortas pero profundas que me hacían pensar que era importante para ti.

Tu en cambio, extrañaras mis besos, mis abrazos, mi compañía, mis correos, mis mensajes por la mañana recordandote lo importante que eras para mi, mis detalles, esa manía por acariciar tu cabello y muchas otras cosas mas que no puedo mencionar.

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Pero no puedo flaquear justo cuando yo decidì tomar esta decisión. Así que, si pudiera tenerte cara a cara, frente a frente, te diria que es una lastima…. Porque no te perdí, tu me perdiste.

Por: Karen Maldonado



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