No, no quiero saber de ti.

No quiero saber cómo estás, ni si te va bien…

No quiero torturarme viendo fotografías de ti con otras personas siendo feliz, o aparentando serlo. No quiero ver tus estados en Facebook, ni tus “en línea” en Whatsapp.

No quiero saber de ti, por mi bienestar, por mi paz.

No quiero verte en la calle y tener que fingir sorpresa y tener que saludarte por educación, de verdad, ni siquiera por educación desearía saludarte.

No quiero verte, no quiero hablarte, no quiero saber que sigues aquí.

No quiero que me preguntes cómo estoy, ni cómo me ha ido; no me interesa lo que hayas hecho y créeme no creo en tu interés por saber de mí.

Estoy bien, de verdad, no me hace falta tu presencia y mucho menos tu interés barato. Ve y sé feliz, algo que no pudiste ser conmigo, algo que creí ser contigo, que error tan grande.

No puedes imaginar lo que soy ahora, en quién me he convertido y todo lo que aún me falta por ser.

 

por Débora Carrasco



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