Cuando comenzamos a salir, me encanto tu forma de hablar, parecías no tener problemas con expresar tus emociones y de pronto me decías “te amo” así de la nada, y yo me quedaba con cara de sorprendida y tu solo me decías: “amor tenía ganas de decírtelo, ya no aguantaba, sentía que me explotaría el pecho di no te lo expresaba”, wow, yo me quedaba con una sonrisa de idiota durante todo el día por ese simple hecho tuyo, por esa demostración de amor, porque me encantaba sentir que era tanto tu sentimiento, que no podías aguantarte para que estuviéramos solos y me dijeras que me amabas.

Y es que dime… ¿Qué clase de mujer no se volvería loca con un hombre así?, ¿que más se le puede pedir a la vida cuando tienes un compañero que te ama de esa manera?, yo simplemente era infinitamente feliz a tu lado, hasta que nos tocó nuestra primera prueba, ¿recuerdas aquella ocasión en la que nos molestamos? Y que tu orgulloso simplemente te fuiste y me dejaste hablando sola ahí fue la primera ocasión en la que me percaté que ese amor que tanto pregonabas quizás existía solo en tu imaginación, porque paso un tiempo sin que supiera de ti, y yo solo me preguntaba ¿Dónde está ese hombre que no podía soportar el tener que esperar para decirme te amo?, ¿realmente esta pequeña pelea es suficientemente fuerte para opacar ese amor que desbordaba por todos lados?, ¿realmente coincidimos nosotros dos en lo que el amor significa?

Después volvimos y me di cuenta de que las palabras eran lo único que fluía de ti como un manantial, pero que no estaban respaldadas por el sentimiento que deberían, tus conceptos sobre el amor, la entrega, el compromiso eran muy diferentes a los míos, parecía que tu confundes el amor con la pasión, la entrega con las ganas de hacer algo, el compromiso con la conveniencia, y que obviamente no tenías un concepto a cerca de la eternidad.

Siempre será bonito escuchar esas palabras: “te amo”, “eres lo mejor de mi vida”, “estar contigo me da fuerzas para afrontarlo todo”, son cosas que obviamente todos apreciamos, pero las personas comienzan a decir todo este sin darle el valor correcto a sus palabras, es por eso que ya no me fijo tanto en lo que me dicen las personas, si no en lo que hacen.

Al final prefiero mejor dejarte, ya que no compartimos una visión sobre lo que queremos uno del otro, serás muy bueno con las palabras, pero en los hechos ya me has demostrado que no puedo fiarme de ti, así que por eso mejor te dejo, porque no necesito a alguien que me diga todo el tiempo que me ama, me basta con alguien que me lo demuestre día a día con detalles y con hechos.

Autor: Sunky



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