No pretendo mostrar mi dolor por donde quiera que vaya. No quiero que nadie se dé cuenta de todo lo que se me ha hecho daño, de que tan destrozada ha quedado mi alma después de tantos golpes, tantas caídas y tantas malas desiciones. Muchos no comprenderían todo lo que llevo por dentro y como es que sigo de pie, como es que puedo pretender que todo va bien, que todo va de maravilla. Muy pocos podrán comprender e imaginarse por todo lo que he tenido que pasar para lograr ser tan fuerte que me pueda dar el lujo de esconder las heridas que con el tiempo se han ido formando. No pueden verme llorar pero por dentro las heridas siguen sangrando.

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Es difícil lograr que los demás no puedan ver como sangran las heridas y como te producen dolores momentáneos que no te permiten olvidar ni dejar sanar cada una de ellas. Pero también comprendes que la vida sigue y que haya afuera el mundo sigue dando vueltas pues no pretende y nunca se detendrá por algo que te haya pasado, él seguirá su curso y seguirá trabajando de la manera como siempre lo ha hecho, pues el tempo seguirá pasando y los días se irán yendo y no podrás darte el lujo de detenerte por algún momento y llorar, perderte en el espacio y poder sacar todo el dolor que se t ha ido acumulando; no, el tiempo seguirá su curso y si tú decides detenerte lo dejarás ir, lo tirará y cuando menos te des cuenta se habrá ido y no podrás recuperarlo.

Superar alguna situación que te ha lastimado no es fácil y sé que es imposible no llorar, pues todos sabemos que las lagrimas pueden darnos esa tranquilidad que en ocasiones estamos buscando, pero tenemos que comprender que en ocasiones esas lagrimas tienen que mantenerse entro hasta encontrar un lugar seguro, en la soledad para poder sacarlas y poder desahogarnos sin miradas, sin palabras, sin consejos ni criticas. Es difícil, lo sé; en ocasiones incluso es imposible poder detener el llanto y guardarlo para después; es difícil, pero también es necesario.

Puedes verme sonreír y piensas que todo va bien conmigo pero al igual que tú y muchos de nuestro alrededor por dentro llevo heridas que siguen sangrando después de mucho tiempo, heridas que no han cicatrizado porque no he olvidado. Sé que irán sanando con el tiempo y también sé que quiero mantenerme así, ocultándolas a los demás pues sé que con esto me ahorrare muchas palabras y situaciones incomodas.

Cuando pienso que es demasiado difícil seguir parando el llanto, voy y me oculto en algún lugar donde nadie me observe, un lugar en que nadie tenga acceso y me permita poder sacar todas esas lagrimas que siguen dentro de mí y no pueden secarse hasta salir de mí. Lloro cuando sé que es conveniente hacerlo, cuando sé que las cosas serán mejor después de haber sacado ese nudo que se atraviesa por la cargando, pero cuando sé que el llanto solo empeorará las cosas prefiero volver a ocultarme o esconder en lo más profundo de mí todo el dolor y la angustia hasta el momento indicado.



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