“Tu corazón de su profundo sueño tal vez despertará” – Jorge Eslava

Por favor, corazón, no permitas que le hable de ti a un desconocido que tuvo la suerte, o desdicha quizá, de sentarse al lado mío en el bus de camino a tu encuentro preguntando el motivo de mi escape por unas cuantas horas de mi ciudad de confort. No permitas que mis amigos más cercanos – y los que no – sepan que eres tú el causante de mis faltas a clases, de mis noches madrugadas pegadas al celular, de mi distraída vida por las mañanas y de las inmejorables e irreemplazables tardes. No permitas que le cuente a mi madre sobre nuestros planes de escaparnos y vivir juntos como mejor queramos, comer lo que se nos antoje y luego eliminar todo ese sobrante de nuestro cuerpo saliendo a correr a la hora que sea o perdernos el uno con el otro, porque tú y yo, corazón, estamos seguros, que esa es nuestra mejor y favorita manera de mantener nuestros cuerpos en buena forma, como te gusta, como me gusta, como nos gusta. No permitas que le pida a mi padre que tengamos una conversación seria para decirle que he conocido el amor que tanto esperaba, que la verdad no importa lo poco que lo conozca porque sé que es él (o sea tú) a quien querré la vida entera y las que vengan después; no permitas que escuche los consejos que él me dará, como siempre hace cuando le hablo del amor y mis demonios porque bien sabes que odio su anticuado pensamiento que no va ni conmigo y mucho menos contigo.

Amor, no permitas que me convierta en compañera fiel de la cocina de mi madre, eso no me pertenece ya lo sabes, yo no sé cocinar tan bien como ella; es más, no he cocinado nunca, por qué habría de hacerlo por alguien que acaba de llegar y ya se quiere marchar. No permitas que tus canciones favoritas se conviertan en himnos para mí, soy nueva en ese mundo, no quiero cruzar la línea que me llevará a guardar en mi celular todas las canciones que cantamos, que cantaste para mí o que me dedicaste única y exclusivamente a mí, porque no regalas las mismas canciones a todas la mujeres de tu vida ¿verdad?, al menos en eso soy única ¿no? No permitas que mis momentos de lectura también estén dedicados a pensar en ti, que rescate mis citas literarias favoritas solo porque me traen recuerdos de lo que vivimos y de lo que en un futuro podemos vivir. ¡Ya ves! No permitas que piense en un futuro contigo, ya sé que solo podemos permitirnos vivir en el presente y que tu futuro lo tienes destinado para otras cosas, otras personas y yo no encajo allí. Soy una pieza de rompecabezas perdida en el presente, no encuentro mi tablero del futuro, encajo a la fuerza aquí, me hago heridas por los costados y aunque aún no llegas al centro: a mi corazón, ya siento el empujón que me dan todas las otras piezas que ni si quiera me conocen pero que saben que estoy allí fastidiando su estar. Todavía está intacto el sentimiento pero me adelanto a pensar lo que siempre me dices entre líneas, que te irás o harás que me vaya muy a pesar de mi paciencia infinita, de mi negativa a dejarte, de mis fuerzas al quererte.

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Te obligué a mirarme diferente, utilicé las pocas tácticas que conocía para hacer que te quedaras conmigo y que me quisieras de manera diferente, pero tuve un duro golpe con la verdad: conocí tu resistencia al amor. No importa, cariño, voy a estar aquí por las mañanas preparando el desayuno que nunca comes; y llegará la tarde y aún me vas a encontrar preparando algo que alimente tu corazón hasta que llegué la noche donde tenga que partir porque permitiste que esta mujer, la que huye, haga todas estas cosas que tanto le aterraba hacer; se lo permitiste, no hubo límites ni limitantes, se dejó llevar por la libertad del amor que creaste en ella. Y aún en esta huida tengo un último pedido: no permitas que me vaya, o hazlo, permíteme regresar a casa, a donde he pertenecido toda mi vida y de donde escapé para ir a tu encuentro, pero, `por favor, no permitas que te olvide. No lo permitas, mi perfecto amor.

“Comprendo que tus besos jamás han de ser míos, comprendo que en tus ojos no me he de ver jamás, y te amo y en mis locos y ardientes desvaríos bendigo tus desdenes, adoro tus desvíos, y en vez de amarte menos, te quiero mucho más”

Por: Allison Lino



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