No estoy feliz, ni me siento triste. Simplemente no siento nada. Nada me emociona y nada me disgusta. Nadie me acompaña y me siento solo, pero prefiero estarlo. ¿Nunca has sentido esa sensación de no estar bien, pero tampoco mal? ¿Sólo sentirte vacío y solo, pero sin necesidad de que alguien esté a tu lado?

Esta situación la hemos vivido quizás todos alguna vez, es un sentimiento difícil de explicar, que se aferra a nuestra alma con fuerza. Una persona puede tenerlo todo y, sin embargo, sentir un profundo hueco en su interior. Sentirse vacío es pensar que nuestra existencia no tiene sentido, a pesar de que nuestro alrededor demuestre todo lo contrario.

Podemos tener esa relación de pareja perfecta y armónica, podemos tener salud, podemos tener éxito profesional, podemos tener una buena posición económica, podemos tener proyectos sobre la marcha y podemos también tener la fortuna de recibir mucho de otros a nuestro alrededor, pero empeñarnos en buscar o crear cosas negativas y ponerles toda nuestra atención, es como si de alguna forma fuéramos masoquistas y no quisiéramos o no nos sintiéramos merecedores de todo lo bueno que hay en nuestra vida.

El vacío es una emoción que hiere nuestra arquitectura emocional, heridas que si no curamos a tiempo, puede complicarnos la existencia y surge cuando se pone el empeño en vivir para afuera, creyendo que la felicidad es algo que se puede comprar. Pero todos sabemos que aún teniéndolo todo, la vida puede resultar vacía y sin sentido.

Hay personas que intentan llenar ese vacío con amor, con comida, con alcohol, cargando su agenda social, con compras excesivas de cosas que realmente no se necesitan, dedicándole más tiempo a sus aficiones o machacándose más de la cuenta en el gimnasio. Se sienten derrotadas, no quieren pensar, sus fuerzas flaquean y recordar ese “vacío” les hace daño. Si tuviera que elegir un objetivo para definir el vacío, el más adecuado sería insoportable, porque es incomprensible, porque todo recuerda a que sentimos una necesidad de algo que no conseguimos determinar.

Manifestar esta carencia es tan difícil para quien la siente, como para quien está a su alrededor. Es un sentimiento complicado de explicar y de entender. Y está íntimamente ligado a causas asociadas a la depresión que se manifiesta con falta de motivación, desesperanza, carencia de proyectos, sentimientos de inseguridad, sensación de sentirse extraño, ausencia de sentido de la existencia y hasta con temor a la vida.

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Características de Sentirse Vacío:

* Te sientes a la deriva en tu vida

* Encuentras aburrido todo lo que haces

*  Te angustias fácilmente ante las cosas

* No eres coherente en tus decisiones

* Te sientes insatisfecho

*No encuentras el placer en nada

*Te sientes inseguro

*Pierdes el sentido de responsabilidad y no te comprometes en nada

*Te distancias de tus amistades

*Te sientes triste y deprimido

Llenar el vacío…

Cuando una persona se siente vacía, parece como si una serie de emociones negativas decidieran aliarse, agarrar fuerza y complicar nuestra vida. Aparece la desmotivación, la apatía, la desilusión, la insatisfacción, la angustia, el hastío o la tristeza para adueñarse de nosotros. La lucha contra el vacío no es fácil. Caer atrapado en sus garras es tener la sensación de que estamos a la deriva, inmersos en un mar de dudas e inseguridades.

Uno puede decidir dejarse vencer por este sentimiento o tomar las riendas y luchar contra él. Para ello hay que comenzar la tarea de conocer y aceptarnos a nosotros mismos. Hay que bucear en nuestro interior, identificar los factores que provocan ese cúmulo de emociones negativas para ponerles remedio.

Exteriorizar lo que sentimos y hablar de lo que nos atormenta suele ser una buena manera de comenzar a sanar nuestras heridas emocionales. Pide ayuda, no siempre tenemos todas las herramientas que necesitamos para solucionar nuestros problemas. Pedir ayuda no significa ser débil, sino tener la capacidad de darse cuenta que necesitamos a alguien para afrontar nuestro problema.

Valora lo que tienes, no se trata de ser conformista, sino de aceptar la realidad tal y como es. Céntrate en aquello que te hace sentir bien, potencia tus virtudes y trata de no dejarte dominar por tus defectos. Sé consciente de que la perfección no existe y que cada uno de nosotros somos únicos e irrepetibles.

Sé consciente que estás en el mundo y que tienes un sentido para vivir, tan solo debes buscarlo y si la vida te pregunta, ¡respóndele viviendo! Lánzate y descubre de lo que eres capaz, ¡atrévete a vivir!

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En definitiva, no olvides nunca que el espíritu necesita más cuidados que el cuerpo por eso hay que aprender a cuidarlo, a reeducarlo y a sanearlo. Si en tu espíritu reina la confusión, estarás confundido ante la vida, de igual manera que si en tu espíritu hay vacío, estarás vacío ante la vida.

 

Autor: Karla Galleta



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