Hola, sé que he  tardado algún  tiempo en responder tus llamadas, quizá me faltaba  valor para volver a escuchar tu voz.

Me dices que estas arrepentido , me pides perdón.

Te perdono, sin duda te perdono. pero no digas más , solo  escucha…

 

no entiendo

¿Recuerdas ese dia?

No podía entender lo que pasaba, estaba destrozada, en ese momento sentí como si cientos de cristales me desgarraran por dentro, un dolor en el pecho que casi me dejo sin respiración, un dolor que nunca había sentido, un dolor que no le deseo a  nadie.

Pasa a veces que las personas no tenemos el valor para aceptar la verdad de lo que sentimos, ya sea por cobardía, por dolor o por simple conformismo, pero siempre he creído que las verdades por más dolorosas que sean, deben ser dichas, pues al final una mentira duele más

 

Perderte, fue sin duda una de las peores cosas que me podrían haber sucedido. Perdí todo en un instante, a mi mejor amigo, a mi amante, a mi loco acompañante, pero lo más doloroso… perdí a mi amor. En ese momento solo pude cerrar los ojos para ya no mirar, esperando que al abrirlos fuera otro el que estuviera ahí y no tú, pero mis ojos no mentían, no había otro, eras tú.

 

Fue ella quien noto mi presencia, diste la vuelta rápidamente y me viste ahí, entendiste que lo había visto todo, que no tenías modo  de ocultarlo más. Te miré a los ojos, tan triste, tan desilusionada. No dije nada, y sin poder contener las lágrimas salí apresurada.

 

te dejo

 

Ahora que después de tantos  meses llamas, quiero contarte sobre los  meses terribles que he pasado sin ti, días de angustia, de tristeza, de lágrimas; sin entender porque no tuviste el valor de hablarme claro, de decir la verdad. Hubiera preferido mil veces escuchar de tu boca que ya no me amabas, que estabas aburrido o que te habías enamorado de alguien más; y no  descubrirlo de tan cruel forma, de tan ruin forma.

 

Puedes estar tranquilo,  me tomara un tiempo recuperarme, volver a confiar, volver a enamorarme, pero sin duda así será, por lo pronto por favor no vuelvas a llamar; que nada te de valor. Debes entender que después de lo que pasó no me queda más que decirte adiós, ahogar mi llanto y morder mis labios para no decirte que aún te amo.



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