¿Con que cara vienes a reclamarme?, ¿Ya te olvidaste que fuiste tú quien dejo de buscarme?, ¿en que momento quedamos que mi roll en esta relación sería la de una rogona que te buscaría sin parar?, todos tenemos nuestro limite, por más enamorados que estemos, siempre llega un punto en el que te toca ver y aceptar la verdad.

No me agrada para nada la manera en que terminaron las cosas entre nosotros, pero al mismo tiempo creo que todo estaba bastante claro, y tus ganas de quererme eran pocas, tu búsqueda de nuestros sueños era nula, tu entusiasmo al vernos era vago, y eran pocos los momentos en los que verme suponía algo más importante que cualquier otra invitación que te hicieran tus amigos o familia, no se necesita ser una gran detective para darse cuenta en cuanto estabas valorando nuestro amor.

Siendo francos ¿desde hace cuánto tiempo habríamos terminado si no hubiera sido porque siempre te buscaba?, ¿es acaso esta la representación del amor del que tanto hablabas?, recuerdo claramente lo romántico que eras al decir que “harías cualquier cosa por mí”, que incluso “estarías dispuesto a dar la vida por mí”, pero yo nunca quise eso, yo lo único quería es que estuvieras dispuesto a darme “tu tiempo”, a buscarme de la misma manera que yo lo hacía contigo, que me demostraras un verdadero interés más allá de esas palabras bonitas que sabias decir, pero que al final solo quedaban en eso “palabras”, sonidos en el viento que nunca encontraron la manera de convertirse en verdad.

Realmente ¿crees que tienes el derecho de atacarme de la manera en la que lo haces?, ¿cómo puedes juzgarme por cambiarte por alguien más, cuando tú mismo diste el pie a eso?, tú fuiste quien dejo ese espacio vacío en mi vida y en mi corazón, y ese espacio era algo preciado para alguien más, alguien que me demostró con hechos que realmente quería pertenecer a mi vida, y es que es tan marcado el abandono en el que me tenías que a pesar de que ya tengo tiempo saliendo con él tu apenas te acabas de enterar, y no fue que yo ocultara nada, es que simplemente eran pocas las veces que volteabas a mirarme, y que realmente nunca te intereso lo que pasaba con mi vida.

Esos celos estúpidos que ahora te mueven a “reclamar aquello que crees que es tuyo”, digo que crees porque yo no soy una posesión de nadie y mucho menos tuya, lo único que te regalé fue mi corazón y lo despreciaste, así que no me vengas ahora con tus berrinches que yo no me olvide de ti, solamente dejaste de buscarme y yo deje de insistir.

Autor: Sunky



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