Apenas habíamos alcanzado la mayoría de edad cuando empezamos a construir nuestra historia. Todavía recuerdo la intensidad de tu mirada, los nervios que sentía cuando estabas cerca de mí y esas ganas locas de comerte a besos.

Ojalá pudieras apreciar la tierna sonrisa que se dibuja en mi cara cada vez que mi mente empieza a divagar y afloran los recuerdos de lo que vivimos juntos.  Me hiciste sentir viva, amada, feliz,  contigo aprendí el significado de la palabra deseo, a dejarme llevar por los sentimientos, a no avergonzarme de mí misma, a compartir mi espacio, mis cosas, mi vida. Me invitaste a descubrir el camino de la felicidad y batallamos cogidos de la mano contra todas las dificultades que nos entorpecían el paso.  Me disté lo mejor de ti y yo te regalé mi más sincera devoción.

Sin embargo, un día, no estoy segura de cuándo fue ni por qué razón, dejamos de caminar uno junto al otro.  Aunque andábamos por el mismo camino, cada uno caminaba a su paso, a su ritmo. Quizás fue porque nos dimos cuenta de que necesitábamos distanciarnos un poco y tomarnos un tiempo para disfrutar del paseo.  Cogimos atajos, volvimos a la senda, hicimos nuevos amigos y nos relajamos porque los dos sabíamos que el otro siempre estaba ahí. Era tan cómodo tener una vida propia y dormir acompañados cada noche.

Así, día tras día, mi calor se fue apagando y ya no encontraba consuelo en tus palabras, ni satisfacción en tus caricias, ni siquiera me sentía tuya en esos momentos en los que tus manos se apoderaban de todo mi ser. Simplemente dejé de sentir, aun sabiendo que me querías, mi mente intentaba volver a sentirse estimulada y mi cuerpo deseaba con furia ser amado de nuevo.

Estaba rota por dentro, y hablamos de ello. Me prometiste que volverías a hacerme feliz, me dijiste que no eras capaz de imaginar un futuro sin mí, que era la mujer de tu vida y que querías estar conmigo hasta el fin de tus días. Eres un luchador nato, desde ese momento no has desistido de tu empresa, puedo percibir el esfuerzo que realizas a diario para no poner punto y final a nuestra historia. Y yo no sé cómo decirte que mientras hago el amor contigo estoy pensando en otro. No me juzgues, por favor.

Por: Gr8



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