Cuando aún estaba entre esa edad en la que eres una niña a punto de convertirse en mujer, siempre escuchaba a mi madre quejarse de las modas, siempre criticaba todo lo nuevo y me molestaba, me molestaba porque a mí me gustaban muchas de esas cosas de las que ella podría pasarse el día entero hablando y dando mil razones por las cuales las juventud de mis días estaba “descarriándose”, y mi mente siempre ignoraba el comentario siguiente a “en mis tiempos…”, porque me hacía sentir como si mi mundo estuviera mal y como si debiera avergonzarme de aquellas cosas que disfrutaba hacer.

Aún recuerdo como me molestaba con ella porque nunca me dejaba llegar después de las once de la noche, cuando a mis amigas les permitían llegar hasta las tres de la madrugada, siempre se burlaban de mi cuando me tenía que ir varias horas más temprano que ellas, y en más de una ocasión me insistieron para que no hiciera caso a las advertencias de mi mamá y llegara más tarde, pero yo sabía muy bien que si no cumplía en llegar a la hora que había prometido me quedaría sin permisos por lo menos por un año.

Siempre pensé que mi madre era una persona anticuada que no supo cambiar junto con el mundo y que estaba “llena de ideas tontas” que simplemente ya no encajaban con la realidad del mundo en el que vivíamos, pero aun en esos tiempos existía un respeto por los valores y los padres los continuaban inculcando a los hijos como algo bueno, aunque no siempre lo hacían con el ejemplo, se tenía la idea de que eran buenos y que las personas que los tuvieran eran valiosas simplemente por eso.

Ahora soy yo la que me escucho decir esa frase que tanto me chocaba escuchar de mi mamá, pero no puedo evitar en ocasiones reaccionar con un “en mis tiempos…” como su ya fuera una persona vieja, y es que en realidad me siento anticuada ante los cambios que ha sufrido este mundo y simplemente siento que ya no encajo en él, todo aquello que consideraba valioso ahora no vale para nada, las personas se concentran más en “vivir el momento”, piensan que “disfrutar es vivir”, y lo hacen sin preocuparse por las consecuencias.

En este mundo moderno la calidad de las personas poco importa si no pueden respaldarlo con la billetera, nadie se preocupa por las emociones de los demás, todos buscan satisfacer sus deseos y procuran involucrarse lo mínimo posible, los bailes se han convertido en una serie de movimientos obscenos con ropa, la poca ropa que ahora se usa, ver un grupo de muchachos bailando ahora se parece más a una orgia que a una actividad recreativa.

Las personas cada vez son más falsas y vacías, ahora valen por lo que llevan puesto y sus valores no significan nada, de hecho, parecen ser una debilidad, porque el que se la piensa para aprovecharse del otro ahora es considerado un tonto que dejo ir una oportunidad, y los sentimientos que antes eran lo más importante, ahora son puestos en rebaja para quien sea capaz de corresponderlos, aunque sea pobremente, me siento anticuada y simplemente no quiero encajar en un mundo como este.

Autor: Sunky



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