Desde pequeña, mi mamá me enseñó que debo alejarme de las serpientes pues, aunque son animalitos de la creación, están llenos de ponzoña y veneno, son seres traicioneros que se esconden en la hierba para soltarte la mordida cuando estas de espaldas, cuando estás distraída, y le hice caso, sin saber por qué, pero lo hice.

Ahora, con unos más años encima, llena de experiencia, de triunfos, casi acariciando el éxito, y sobre todo, muy orgullosa de lo que soy, por fin entendí a qué se refería mi madre.

Ya conocí de frente a las serpientes, pero lejos estaba yo de la realidad, pues creí se refería a esos reptiles de piel escamosa carentes de extremidades, por lo que se arrastran por el suelo. Que equivocada estaba, pues para mi sorpresa, las víboras verdaderamente peligrosas,son similares en apariencia a ti y a mí, pues son personas como tú y como yo, pero la diferencia es que tienen el interior podrido.

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Muchas veces hasta conviví de cerca con ellas, son capaces de camuflarse,se ganan tu confianza y… ¡SAS CULEBRA! te tiran la mordida por la espalda. Ellas se alimentan del sufrir ajeno, por eso se regocijan al propiciarlo. Algo me quedó claro, son muy hábiles para envenenar, pero raramente lo harán directamente contigo, ellas se encargan de podrir tu entorno, tiran su veneno de tal manera que su rebote sea el que te hace daño.

Cuando era pequeña, pregunte a mi mamá, si es que me llegaba a morder alguna, como podía contrarrestar el veneno, muy segura de sí, me dijo que hay un antídoto para cada una, que tendrías que analizar al tipo de víbora para ver cuál era la cura eficaz para mí, en esta ocasión, creo que mi madre se equivocó, pues aunque me he topado con gran variedad de ellas, he descubierto que el antídoto es el mismo para todas, ni para eso tienen gracia. Lo que sí es verdad, es que me dijo que cuando las serpientes se muerden a ellas mismas, esa es su completa destrucción.

Definitivamente el antídoto para verlas revolcarse en su propio veneno es propiciar una mordida para ellas mismas, y hacer que se muerdan la lengua de rabia cuenta. Qué ¿cómo hacer que se enojen?, no lo creerás pero es sumamente sencillo… SIEMPRE SONRIE, demuestra que pese a todos sus esfuerzos por derrotarte, no lo han lo grado, sonreír siempre despista al enemigo, levanta la frente y saca la casta, eso hará que la envidia las corroa, y se les atravesará su seseante lengua entre sus propios dientes.

Otra cosa que me enseñó mi mamá son buenos modales y educación, así que cada que me topo con una víbora ponzoñosa en mi camino, ya no les temo, ahora solo les sonrío, las saludo y hago que se muerdan su propia lengua para que descarguen en ellas mismas su hiriente veneno.



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