No prestes atención a las palabras de las otras personas, no son ellas las adecuadas para dar opinión de tus actos y claro que no eres tú quien debe de aceptar sus opiniones, pues solamente tú eres juez aceptable para ti misma.

No seas ruda siendo tu propio juez, por a lo largo de la vida iras aprendiendo a cambiar y modificar las cosas que no te gusten de ti, esto, sólo si es necesario, pues aunque no te gusten; gozas de cualidades que no todos tienen, explotarlas a la máximo.

Sólo tú vas a darle permiso a los otros de meterse en tu vida y dejarlas opinar y juzgar cada una de las cosas que haces, antes de sentirte mal por lo que alguien más opine de ti, recuerda que son sólo personas insatisfechas que no tiene un propósito claro en su vida y compensan su dolor haciendo sentir mal a los demás.

Aprovecha cada una de las características con las que has crecido, porque al final de cuentas esas cosas hacen que seas única e incomparable, busca el equilibrio que se necesita para mantener una vida estable, al final de todo; si lo piensas veras que es uno de los propósitos obligados de la vida.

No devuelvas el mal que las personas entrometidas crean, pues eso te hará una de ellas, si alguien te hace mal, sólo aléjate de ella. La vida y el mismo destino se encargará de devolverle lo que se ha conseguido. No des pie a que alguien más se convierta en tu juez.

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No seas dura contigo misma, mírate y siéntete orgullosa por las cosas que hasta ahora has logrado y llenate de optimismo y energía para poder culminar los planes que te has propuesto.

Busca tu propia felicidad porque nadie más lo hará por ti.



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