En más de alguna ocasión somos personas tontas a propósito, vaya, nos aferramos a ocultar la realidad cuando no llena nuestras expectativas, cuando no se ajusta a nuestras fantasías y sueños, cuando es más fácil negar que aceptar. Nos convertimos en seres intransigentes, sordos, ciegos, y nos encerramos en un mundo virtual en el que solo podemos encajar nosotros mismos, todo para beneficiar una relación que desde hace mucho ya terminó.

Muchas personas relacionamos el amor con las estrellas del cielo, y de hecho es muy acertado hacerlo, ya que hay muchas estrellas en el cielo que tiene muchos años luz que dejaron de existir y sin embargo nosotros aún podemos verlas brillar, esto es porque se encuentran a una distancia tan grande de nosotros que los rayos de luz que alguna vez emitieron aún siguen en camino hacia nosotros, pero la realidad es que puede que ya hayan pasado muchos años que dejaron de existir, es un fenómeno extraño y hermoso, y lo mismo pasa con las relaciones amorosas, hay ocasiones que podríamos jurar que las seguimos viendo, pero la realidad es que tiene mucho tiempo que murieron, desgraciadamente en el último ejemplo no son nuestros sentidos los que nos engañan, somos nosotros mismos los que lo hacemos.

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Seamos francas por un momento; creo que todos hemos pasado por alguna situación similar, una situación en la que nuestro sexto sentido nos dice que algo va mal, comenzamos a indagar y encontramos pruebas fehacientes de que estábamos en lo correcto con ese mal presentimiento, seguimos investigando hasta que encontramos pruebas irrefutables y es en ese momento en el que deberíamos actuar pero nos bloqueamos, hicimos toda esa búsqueda pensando en que solo queríamos saber la verdad,  que la aceptaríamos fuera buena o mala, pero a la hora de la verdad nos doblegamos, rendimos nuestro orgullo como personas y permitimos que todo siga sucediendo en vez de tomar al toro por los cuernos, y es que sabemos que no podemos darnos por enterados de lo que pasa sin actuar, entonces decidimos voltear hacia otro lado, “hacer la vista gorda”, incluso se pone peor cuando todos alrededor ya se han dado cuenta y tú sigues fingiendo ignorancia.

Siendo sincera a mí nunca me han engañado, siempre detecte rápidamente lo que estaba pasando, me engañe yo misma y ¡lo hice por miedo a perder a alguien que no me amaba¡, ¿Qué peor traición se puede cometer contra uno mismo, que engañarse por alguien que no vale nada?, a final de cuentas, por más que me esforcé, llego un momento en el que todo era tan evidente, en el que él era tan descarado, que todo se vino abajo. Hoy entiendo claramente que esa persona no solo no me amaba, ni siquiera me quería, no sentía el más mínimo respeto por mi o por lo que yo significaba.

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No me volverá a pasar te lo aseguro, hoy tengo muy en claro que no hay peor ciego que el que ya vio la verdad y decide volver a cerrar los ojos, no volveré a cegarme a mí misma por nadie, si la persona se gana el perdón (que lo dudo) lo perdonaré, si no lo mandare a la chingada, pero no fingiré demencia de nuevo, no me traicionaré de esa manera otra vez, no volveré a parecer estúpida a propósito por nadie, porque “nadie es lo suficientemente importante para perderme a mí misma por él”.

Autor: Sunky



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