En los tiempos de mi alma.

He concluido, no soy la clase de persona hecha y diseñada para ser amada…

Media vida me tomó comprender este hecho. Un corazón hecho trizas, miles de lágrimas lloradas y centenas de noches de insomnio, no puede quedar más claro; el amor no es mi fuerte. Ahora sí, puedo decir en tono alto: no son ellos, soy yo. El problema siempre he sido yo.

No se equivoquen, no es que me duela la soledad o que sufra de desamor, mi felicidad no depende de otros, sólo de mí misma. Y el hecho de aceptar que yo soy el conflicto, me implica más serenidad que dolor. Soy lo que soy y si yo no puedo cambiarlo, nadie podrá. Ni con esa fe que mueve montañas.

Como siempre lo he dicho, soy un ser caótico diseñado a complejidad, alguien dijo controvertida y demasiado curiosa. Mi ímpetu no conoce fronteras y no puedo ni quiero pasar por este mundo desapercibida. Puede que sea algunas veces agresiva. Muchas veces fría pero cada sentimiento lo siento a profundidad. No sé amar a medias, en mí todos son extremos, mi sentir tan intenso es la realidad de mi gran problema con el amor. Esto me ha llevado a conjugar el amor con dolor y verdaderamente; no conozco otra forma de amar.

Nací para ser salvada pero nací en tiempos modernos aunque en definitiva, mi alma es ya vieja. El sexo en mis tiempos se hace por hacerse, en los tiempos de mi alma se hace por amor aunque sea prohibido, aunque se muera en la hoguera o por la luz del sol. En los tiempos de mi alma hay amores que duran una vida y otra, hay amores vienen de Dios y otros que son condenados.

Hay valentía, se asumen consecuencias. Se enfrentan demonios por el amor de otros. Se nada contra corriente, se ejecutan batallas y se escriben cartas. Se sacrifica la vida por aquel amor. Se pelea por el honor, se lucha por la libertad, se jura el amor eterno.

Hacer el amor es un rito, es espiritual, es trascendente y tiene un sentido de pertenencia.  En tiempos de mi alma el amor era un sentimiento, en estos mis tiempos es un accesorio. Una gripe que así como llega se va.

He aquí el porqué yo soy el problema. No puedo adaptar mis ideas a los tiempos modernos porque no pertenezco a esta edad que es tan superflua. Amo con todo y lo doy todo, mientras todos sólo dan lo poco que les sobra. Soy un extraño ente. No puedo ser como las demás chicas. Quisiera no ser tan complicada pero siendo franca no quiero ser una oveja del rebaño. Sé que muy probablemente moriré en el intento de encontrar en el mundo el hombre de los tiempos de mi alma.

Es por eso que pienso que yo soy el problema, que no nací para ser amada. Quizá porque nadie en este mundo ama con la insensatez propia, sin pensar, sin maldad, sin condición y por completo. Nadie ama sin pedir algo a cambio y yo he aprendido que quizá nadie podrá darme lo que yo he dado, pero al menos conozco a plenitud el matiz del amor, el dolor del amor y el amor del amor.

Nadie es el problema, el problema he sido yo; nací en tiempos modernos y no en los tiempos de mi alma, cuando se moría por el amor. Cuando se moría por el sol y era un amor eterno.

 

 

por Edith Neri

 



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